Lupita Nyong’o: El Oscar que le ‘aterrorizó’ y la mandó directa al psicólogo

Lupita Nyong'o: El Oscar que le 'aterrorizó' y la mandó directa al psicólogo
Lupita Nyong'o confesó que su Oscar por '12 Años de Esclavitud' le 'asustó' literalmente. Siendo una desconocida, se sintió abrumada por la atención y la presión de ser un ejemplo, necesitando terapia para procesar el impacto de la fama repentina y la responsabilidad que sentía como mujer africana. ¡Menudo marrón!
0
0

Imaginaos esto: ganáis el premio más prestigioso de vuestra profesión, la estatuilla dorada más deseada, y en vez de flotar en una nube de éxtasis, ¡os da un jamacuco! Pues, más o menos, eso le pasó a la mismísima Lupita Nyong’o cuando se llevó el Óscar a la Mejor Actriz de Reparto por ’12 Años de Esclavitud’. Lejos de ser el culmen de la felicidad, la actriz ha confesado que aquel momento glorioso… ¡la ‘aterrorizó’ literalmente!

Antes de esa película, Lupita era, en sus propias palabras, una ‘completa desconocida’. Y de repente, zasca, de la noche a la mañana se encontró bajo el foco de atención mundial. No era solo la alfombra roja y los flashes, era la avalancha de expectativas, la presión de ser ‘vista’ y, aún más, de ‘ser un ejemplo’. ¡Menuda papeleta! Contaba ella que se sentía «completamente inadecuada» para todo aquello, como si le hubieran dado las llaves de un Ferrari sin haber aprendido a conducir ni un patinete.

La actriz no solo se enfrentaba a la magnitud de Hollywood, sino también a la responsabilidad que sentía por la propia temática de la película y por su identidad como mujer africana y negra. Era como llevar el peso del mundo y de la historia en sus hombros, mientras intentaba sonreír para las cámaras. Vamos, que la pobre estaba entre la espada y la pared del glamour.

Así que, ¿qué hizo nuestra querida Lupita? Pues se lo tomó con calma. Tras el subidón (y el correspondiente bajón de pánico), se pasó un año sabático, por así decirlo, sin trabajar a pleno rendimiento. Un tiempo para ‘recalibrar’ la brújula interna, para digerir la fama y, ojo al dato, para apoyarse en un terapeuta. Sí, amigos, incluso las estrellas de Hollywood necesitan un buen diván para lidiar con el lado oscuro del éxito.

Esta historia nos recuerda que, a veces, los sueños cumplidos vienen con un manual de instrucciones bastante complejo. Y que un Óscar, por muy dorado y brillante que sea, puede ser tan abrumador como gratificante. ¡Quién lo iba a decir!