Agárrense, que la polémica del día nos llega directamente del universo infantil, y es más surrealista de lo que podríais imaginar. Los Wiggles, esa icónica banda australiana que lleva 32 años haciendo las delicias de los más pequeños (y de muchos padres, para qué engañarnos) con sus canciones pegadizas y sus jerséis de colores primarios, se han visto envueltos en un lío mayúsculo durante su reciente concierto en Belfast, Irlanda del Norte.
Resulta que una madre, Julie, asistió al espectáculo de The Wiggles en el SSE Arena y, para su asombro (y el nuestro), salió «horrorizada». ¿El motivo? Nada menos que una acusación formal de «sexualizar a los niños». Y no, no estamos hablando de letras ocultas ni de coreografías subidas de tono, sino de su archiconocida canción «Hot Potato». Sí, amigos, la de la patata caliente.
Según la indignada progenitora, la letra de la canción –»Hot potato, cold spaghetti, mashed banana» (Patata caliente, espagueti frío, plátano machacado)– junto con los «movimientos de rock and roll» y los bailes de una de las nuevas Wiggles, que supuestamente realizaba «danza del vientre» y «movimientos de cadera», eran inapropiados. Se ve que para Julie, una simple patata o un plátano tienen connotaciones que el resto de los mortales, y los millones de niños que han bailado la canción, no hemos sabido ver.
La queja no quedó en un mero murmullo. La madre llevó el asunto directamente a la gerencia del SSE Arena de Belfast, y la cosa llegó a oídos del propio grupo. ¿La respuesta de The Wiggles? Contundente, como cabría esperar. En un comunicado oficial, calificaron las acusaciones de «infundadas y falsas». Defendieron su trayectoria impecable de más de tres décadas dedicada al entretenimiento infantil y explicaron que «Hot Potato» es, sencillamente, una melodía que promueve la alimentación saludable y el simple placer de bailar. La canción, creada por Anthony Field, uno de los Wiggles originales, es un clásico inocente, según ellos.
Por su parte, la dirección del SSE Arena confirmó haber recibido «varias consultas» sobre el espectáculo, aunque no quisieron dar más detalles sobre la naturaleza de las quejas. Mientras tanto, The Wiggles, que recientemente han incorporado nuevos miembros, incluyendo a varias mujeres, siguen su gira global con la esperanza de que la próxima patata caliente sea solo la de su canción, y no una nueva polémica.
Así que ahí lo tenéis: la última gran ‘crisis’ en el mundo de la música infantil. ¿Será que algunos ven fantasmas donde solo hay… patatas? ¡Juzguen ustedes!




