
¿Cansado de ver estatuas solemnes y aburridas que solo sirven para hacerse una foto de postureo? En China han encontrado una forma mucho más… interactiva de honrar la memoria histórica: la bofetada libre. Y sí, esto es exactamente lo que parece: hay unas estatuas que se llevan más tortazos que un muñeco de piñata.
La acción transcurre en el Mijiashan Hot Spring Resort, ubicado en Mianyang, provincia de Sichuan. La atracción estrella, lejos de ser las termas, es una serie de esculturas que representan a Qin Hui y a su esposa, Lady Wang. Si el nombre no te suena, te lo resumimos: son los villanos por excelencia de la historia china. Estos dos conspiraron en el siglo XII para traicionar y conseguir la ejecución del General Yue Fei, un héroe militar patriota que es venerado hasta el día de hoy.
Por esta afrenta ancestral, que se enseña con detalle en las escuelas, la pareja ha sido inmortalizada en una postura que, sinceramente, es pedir a gritos que te caiga una colleja. Se encuentran arrodillados, en una eterna penitencia. Y los turistas, lejos de mostrar respeto, hacen cola para administrar justicia a base de guantazos. Se ha documentado que las figuras reciben literalmente cientos de abofeteadas al día. Hay quien complementa el castigo físico con escupitajos, aunque esto último se ha intentado moderar un poco.
La catarsis colectiva es tal que estas estatuas funcionan como una especie de terapeuta histórico, donde la gente descarga todo el rencor acumulado durante siglos. Lo más curioso del asunto es que la dirección del parque, lejos de poner carteles de “Prohibido Tocar” o de denunciar actos vandálicos, anima la práctica. Lo ven como una “lección de historia viva”, una forma muy gráfica y muy física de recordar lo que le sucede a los traidores de la patria.
Evidentemente, el pobre equipo de mantenimiento debe tener un trabajo infernal. Las caras de las figuras se desgastan a un ritmo acelerado por el constante castigo físico y requieren limpiezas frecuentes. Pero este es el precio de la infamia: ser la única atracción turística del mundo donde el objetivo principal es irse con la mano roja de tanto repartir sopapos. Parece que, en China, el rencor histórico, si se convierte en actividad interactiva, es un éxito asegurado.
