
A ver, que levante la mano quien pensaba que los problemas de la realeza exiliada se limitaban a los documentales de Netflix o a las memorias escandalosas. ¡Error! Harry y Meghan, los duques de Sussex, han encontrado un nuevo dragón que matar, y no es ni el sensacionalismo de la prensa británica ni las viejas costumbres palaciegas. ¡Es el mismísimo ‘traje de baño’!
Sí, sí, has leído bien. La pareja real se ha unido a una campaña de activistas que buscan erradicar el uso del término «bathing suit» (traducible como ‘traje de baño’ o ‘atuendo de baño’) de los medios de comunicación anglosajones. ¿El motivo? Lo consideran anticuado, obsoleto y, atención, «misógino».
Según parece, la cruzada lingüística del momento defiende que la expresión tiene connotaciones sexistas, ya que su uso implicaría que la prenda está diseñada fundamentalmente para embellecer o acentuar el cuerpo femenino en un contexto de baño, en lugar de simplemente cubrirlo para nadar o protegerse. Por ello, instan a los periodistas y editores a que empleen términos más modernos y neutrales, como «swimsuit» (bañador) o «swimwear» (ropa de baño).
Imaginemos la escena en casa de los Sussex. Mientras el resto del mundo debate sobre inflación, calentamiento global o guerras, ellos están enfrascados en una reunión estratégica sobre sinónimos perfectos para una prenda de natación. Es un nivel de preocupación por el lenguaje que roza la genialidad o, dependiendo de cómo lo mires, la pura extravagancia.
La iniciativa, a la que se han sumado con entusiasmo, busca una limpieza terminológica en las salas de redacción, argumentando que es un pequeño paso para el vocabulario, pero un gran salto para la igualdad de género a la hora de ir a la piscina. Ahora, la pregunta del millón es: ¿dejará la prensa de usar el término clásico por orden real? Sabiendo lo que les gusta pinchar a los tabloides, es probable que a partir de mañana veamos una proliferación masiva de titulares usando la temida frase, solo para ver la reacción de Harry y Meghan. ¡La batalla de los términos acuáticos acaba de empezar, y promete ser más ridícula que una competición de natación sincronizada con ropa de gala!
