Los seguidores de Tommy Robinson se hacen veganos por motivos insólitos

Los seguidores de Tommy Robinson se hacen veganos por motivos insólitos
Un giro inesperado en la extrema derecha británica: seguidores del activista Tommy Robinson adoptan el veganismo. Impulsados por James Goddard, un ex UKIP, creen que comer carne es un "ritual judío" y que una dieta cruda los hará más fuertes para "derrotar a los globalistas". Una mezcla peculiar de conspiración y verdura.
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¡Agárrense, que vienen curvas! Si pensabas que lo habías visto todo en el fascinante mundo de la política y las redes sociales, prepárate para una de esas noticias que te hacen levantar una ceja y soltar una carcajada incrédula. Resulta que los seguidores de Tommy Robinson, el controvertido activista de extrema derecha británico (cuyo nombre real es Stephen Yaxley-Lennon), están dándole un giro inesperado a sus hábitos alimenticios. ¿Están montando un club de lectura de filosofía? ¿Empezando a tejer bufandas solidarias? ¡Para nada! Están pasándose al veganismo. Sí, has leído bien: VEGANISMO.

La cosa tiene miga, y es que no se trata de una moda pasajera por amor a los animales (que no estaría nada mal, ojo). Detrás de esta peculiar conversión alimenticia hay un personaje llamado James Goddard, conocido por su pasado en el UKIP y su ferviente apoyo a Robinson. Este señor ha decidido que la dieta crudivegana es la clave para alcanzar la ‘salud y la iluminación’, y atención, para ‘derrotar a los globalistas’. ¡Menuda mezcla!

Según Goddard, el consumo de carne es ni más ni menos que un ‘ritual judío’. Sí, lo dice tal cual. Y no solo eso, sino que asegura que la industria cárnica está controlada por ‘ellos’ (sin especificar quiénes son ‘ellos’, pero uno se lo puede imaginar viendo el contexto) para ‘privarnos de nutrientes’. Al parecer, los que controlan el mundo quieren que estemos fofos y despistados, y la solución es… ¡comer ensaladas! El muy iluminado propone que una dieta crudivegana puede curar desde la diabetes hasta el cáncer, e incluso ¡mejorar el coeficiente intelectual! Ahí es nada.

Es un contraste tan chirriante que casi parece una broma. Estamos hablando de un movimiento que a menudo se asocia con una imagen de «macho alfa», una retórica dura y, digamos, no precisamente con la defensa de los derechos de los animales o la dieta ‘verde’. De repente, se encuentran adoptando hábitos dietéticos que tradicionalmente se asocian más con «hippies» o, ejem, la izquierda. La ironía se sirve cruda, como las verduras que ahora defienden.

Goddard ha encontrado en plataformas como YouTube y Telegram el altavoz perfecto para difundir estas teorías, combinando la retórica antisemita y antiglobalista con consejos de nutrición un tanto… originales. Convence a sus seguidores de que abrazar el veganismo es un acto de rebeldía y una forma de luchar contra ‘el sistema’ y alcanzar la ‘verdad’. Porque claro, la verdad se come cruda y sin aditivos.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que veas a alguien con un cartel de ‘Robinson’ y una lechuga en la mano, no te sorprendas. El mundo da muchas vueltas, y a veces, esas vueltas incluyen zanahorias, conspiraciones y un buen puñado de ironía.