Los secretos del paquete de Hitler: un historiador desvela su ‘micropene’ y un solo testículo

Los secretos del paquete de Hitler: un historiador desvela su 'micropene' y un solo testículo
Nuevos documentos revelan que Adolf Hitler padecía criptorquidia (un testículo) e hipospadias, una malformación asociada a un 'micropene'. Historiadores citan informes médicos de 1923 y post-mortem, sugiriendo que estas condiciones podrían explicar su carácter y falta de confianza sexual, añadiendo un giro inesperado a su controvertida figura.
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¡Agárrense los machos, que vienen curvas! Parece que la historia de Adolf Hitler esconde más ‘perlas’ de lo que pensábamos, y algunas, curiosamente, están en sus mismísimos pantalones. Si ya la canción popular ‘Hitler Has Only Got One Ball’ nos había dado alguna pista, ahora unos historiadores, Jonathan Mayo y Emma Craigie, vienen a ponerle la guinda al pastel con su libro ‘Hitler’s Last Day: Minute by Minute’. Y lo que nos cuentan, señoras y señores, es para enmarcar.

Resulta que los archivos médicos encontrados en Rusia confirman lo que era un rumor a voces: Hitler padecía criptorquidia. Sí, para los que no dominen la jerga médica, esto significa que uno de sus testículos, concretamente el derecho, no había descendido. O sea, un solo ‘compañero’ en la bolsa, ¡como el personaje de la canción! Este dato no es nuevo del todo; ya el examen médico de 1923, tras el famoso Putsch de Múnich, señalaba esta ‘cryptorchidism dextra’. Así que, si pensaban que la leyenda era solo un chascarrillo, ¡pues no!

Pero, esperen, que la cosa se pone aún más interesante. Mayo y Craigie van un paso más allá y sugieren que nuestro dictador, además de la ‘monorquidia’, podría haber tenido también un ‘micropene’. ¡Boom! ¿Cómo se enteran de esto? Pues, al parecer, basándose en los informes post-mortem del urólogo que diagnosticó a Hitler con hipospadias. Esta condición, en términos menos técnicos, significa que la uretra no se abre en la punta del pene, sino por la parte de abajo, y con frecuencia viene acompañada de un tamaño… digamos… ‘discreto’. Vamos, que el líder nazi podría haber tenido un ‘paquete’ de dimensiones bastante modestas.

Los historiadores no descartan que estas peculiaridades anatómicas, junto con una posible enfermedad de Peyronie (que causa curvatura y erecciones dolorosas), fuesen el detonante de sus famosas rabietas y su más que documentada falta de confianza en la cama. ¡A ver quién se siente un gallo de corral con semejantes ‘pijadas’ ahí abajo! Quizás el tamaño sí importaba, al menos para explicar por qué el Führer compensaba tanto con tanto poder y agresividad. Y claro, con tanto ‘desbarajuste’ en sus partes nobles, no es de extrañar que la pareja de historiadores especule que Hitler nunca tuvo descendencia.

Así que ahí lo tienen, la próxima vez que piensen en Hitler, quizás no solo recuerden sus bigotes o sus discursos, sino también los ‘secretillos’ que guardaba bajo sus pantalones. ¡Un toque de humor (negro, eso sí) para entender que, al final, hasta los tiranos tienen sus… cosillas!