
El séptimo arte puede parecer todo glamour, alfombras rojas y salarios astronómicos, pero a veces, la magia del cine exige un precio demasiado alto. Hay ocasiones en las que los platós de rodaje se han convertido en auténticas trampas mortales. A continuación, te presentamos una recopilación de catorce películas donde el equipo técnico y artístico tuvo que enfrentarse a desastres de proporciones épicas. Prepara las palomitas (y el botiquín de primeros auxilios).
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El mago de Oz

Detrás de su icónica estética de colores pastel, esta producción fue todo un campo de minas. Margaret Hamilton, quien daba vida a la Bruja del Oeste, sufrió graves quemaduras, y el maquillaje verde intoxicó su piel durante meses. Para rematar, la preciosa nieve de la escena de las amapolas era puro amianto y la pobre Judy Garland, con solo 15 años, fue sometida a una estricta dieta a base de sopa de pollo, pastillas y tabaco. Un ambiente laboral de auténtico ensueño.
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Titanic
El majestuoso set de James Cameron fue casi tan propenso a los desastres como el barco original. Las jornadas interminables y los rodajes nocturnos pasaron factura a todos. Kate Winslet lo describió como un calvario: casi se ahoga de verdad, acabó llena de moratones y sufrió hipotermia. Además, para añadirle salsa al asunto, alguien tuvo la brillante idea de aderezar la comida del equipo con la droga PCP, enviando a casi toda la plantilla al hospital en un viaje inolvidable.
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Terminator 2: El juicio final

Parece que a James Cameron le gustan los riesgos extremos. En esta icónica entrega, Linda Hamilton sufrió pérdida de audición permanente en un oído por no llevar protección durante los ruidosos tiroteos. Por si fuera poco, las persecuciones en helicóptero eran tan arriesgadas que el operador de cámara se negó a grabarlas, y el propio Cameron tuvo que asumir la responsabilidad y jugarse el cuello personalmente.
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El cuervo
Esta oscura cinta está profundamente marcada por la tragedia. Su protagonista, Brandon Lee, falleció durante la filmación al recibir un disparo con un arma de utilería que escondía una bala real atascada. Sin embargo, la maldición no acabó ahí: parte del equipo se electrocutó, un especialista se rompió varias costillas, un camión de atrezzo se incendió espontáneamente y, como guinda del pastel, un huracán destrozó gran parte de los decorados.
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La chaqueta metálica
Para simular la devastación de Vietnam, el meticuloso Stanley Kubrick decidió rodar en una fábrica de gas abandonada en Londres, un lugar que Matthew Modine definió sin tapujos como el más tóxico que había pisado jamás. El suelo estaba plagado de carcinógenos y había amianto volando por doquier. Al ducharse después de trabajar, el agua de la bañera se teñía de color azul cobalto por la inmensa cantidad de productos químicos adheridos a la piel. Puro e insalubre realismo bélico.
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El gran rugido (Roar)

Oficialmente conocida como la película más peligrosa jamás filmada. El director y protagonista Neal Marshall decidió que convivir con 150 animales salvajes, principalmente leones y tigres, era una idea brillante. Como resultado, al menos 70 miembros del equipo resultaron gravemente heridos a lo largo de los años de rodaje. Hubo gangrenas, fracturas, operaciones de reconstrucción facial para Melanie Griffith e incluso un director de fotografía que requirió la friolera de 220 puntos tras ser atacado.
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Twister
Dirigida precisamente por el mismo profesional que sobrevivió milagrosamente a los leones de Roar, Jan de Bont. Este cineasta se empeñó en rodar en plena temporada de tornados, persiguiendo tormentas reales con su equipo. Helen Hunt sufrió una conmoción cerebral tras recibir un golpe, ambos protagonistas quedaron ciegos temporalmente por los potentes focos eléctricos y parte del equipo técnico acabó en el hospital cuando un set colapsó sobre ellos por error.
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Rocky IV

Sylvester Stallone quería que la mítica y épica pelea contra Ivan Drago pareciera lo más auténtica posible. Por ello, le pidió expresamente a Dolph Lundgren que le golpeara de verdad. Lundgren, una auténtica montaña humana, le hizo caso omiso a las leyes de la supervivencia y Stallone acabó pasando nueve días en la UCI con lesiones en el pecho comparables a las de un choque frontal automovilístico.
«Me atropelló un autobús, por así decirlo», bromeó el actor tiempo después.
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Defensa (Deliverance)
El director pretendía que los actores realizaran sus propias escenas de acción sin dobles. Como era de esperar, las cosas salieron regular. Jon Voight estuvo a escasos centímetros de abrirse la cabeza contra una roca afilada al resbalar, y Burt Reynolds se lanzó por una cascada enfurecida en su canoa, lo que le costó el coxis fracturado, dolores que duraron décadas y quedar atrapado en un remolino tan violento que, literalmente, lo dejó completamente desnudo.
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Super Mario Bros
Aunque un fontanero saltarín parezca inofensivo, este rodaje fue descrito por sus protagonistas como una auténtica pesadilla. El actor Bob Hoskins estuvo a punto de morir en dos ocasiones durante la filmación: una vez electrocutado y otra ahogado. Por si le faltaba emoción, también se rompió un dedo y fue apuñalado cuatro veces por error. Toda una hazaña haber logrado salir con vida del infame Reino Champiñón.
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El exorcista

Los contratiempos fueron tantos y tan graves que la gente empezó a creer firmemente que el set de rodaje estaba embrujado. Un miembro del equipo perdió un dedo del pie, otro perdió un pulgar, y la mismísima Linda Blair se fracturó la espalda durante una de las brutales escenas de levitación, desarrollándole una dolorosa escoliosis crónica. Por su parte, Ellen Burstyn sufrió lesiones de columna severas tras recibir un fuerte tirón con un arnés, condenándola a usar muletas durante semanas.
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La naranja mecánica
La obsesión por el perfeccionismo de Stanley Kubrick rozaba lo criminal. El actor principal, Malcolm McDowell, fue sometido a una auténtica tortura tanto física como psicológica. Se rascó gravemente las córneas sufriendo ceguera temporal en la mítica escena de la apertura de párpados forzada. Además, se fisuró las costillas en otra toma y tuvo que propinar palizas reales a sus compañeras de reparto porque el director no se conformaba con golpes fingidos.
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Waterworld
Esta cinta postapocalíptica fue una verdadera odisea empasada por agua. La madre naturaleza no dio tregua: un gigantesco huracán hundió los millonarios decorados, obligando a reconstruirlos desde cero. Kevin Costner casi pierde la vida durante una repentina y violenta tormenta marina, y su pobre doble de acción fue arrastrado mar adentro. Todo ello amenizado con incesantes picaduras de medusas y miembros del equipo hospitalizados de urgencia por embolias al bucear.
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Apocalypse Now

Para cerrar la lista con honores, el despropósito definitivo. Durante la grabación en la selva, Francis Ford Coppola sufrió un aparatoso colapso nervioso y hasta ataques epilépticos. Martin Sheen se desgarró la mano y tuvo un infarto agudo que por poco lo mata. Por si esto fuera poco, los decorados fueron devastados por un implacable tifón, casi todo el reparto se infectó de parásitos tropicales y un técnico de construcción falleció trágicamente aplastado por un tronco suelto.
«Poco a poco, nos volvimos locos», resumiría el propio director, sin faltarle razón.
