
La magia de la literatura nos permite viajar a mundos fantásticos, vivir mil vidas y… descubrir que algunos autores masculinos jamás han visto a una mujer en la vida real. Al menos, esa es la única explicación lógica para algunas de las descripciones femeninas más surrealistas, hilarantes y anatómicamente imposibles que se han colado en libros publicados.
El extraño mundo de las metáforas de pechos
Si alguna vez te has preguntado a qué se parecen los pechos femeninos, la literatura escrita por hombres tiene respuestas que te dejarán sin palabras. Olvida la poesía clásica; aquí hablamos de comparaciones que rozan el delirio cómico.
- ¿Tortugas? Sí, en algún lugar del universo literario, unos pechos han sido comparados con adorables reptiles con caparazón.
- ¿Pitbulls? La agresividad canina llega a la anatomía femenina. Aún seguimos intentando descifrar cómo funciona visualmente esta metáfora.
- Y no podemos olvidar las misteriosas «rocas del tamaño de melones de yuca». Suena más a un problema grave de la columna vertebral que a un rasgo atractivo.
La anatomía íntima según la ciencia ficción (o la ignorancia)
El desconocimiento sobre el cuerpo femenino alcanza niveles estratosféricos cuando los autores intentan describir la intimidad. Hemos encontrado joyas donde la anatomía es tratada literalmente como un compartimento secreto. ¿Un bolso con múltiples tarjetas dentro? Al parecer, algunos escritores creen que las mujeres vienen equipadas con bolsillos ocultos al estilo de un agente secreto.
Peor aún es el caso de un autor que describe a una mujer «sin abertura» o las constantes menciones a flujos vaginales en momentos que carecen de cualquier sentido narrativo. Alguien necesita urgentemente repasar sus apuntes del instituto.
Stephen King y su extraña fijación
Amamos al maestro del terror, pero Stephen King tiene un historial cuestionable cuando se trata de describir personajes femeninos. En sus novelas, nos topamos con pezones que inexplicablemente son «afilados» (y para colmo, en personajes de apenas once años), vaginas comparadas poéticamente con «arena mojada», y la extravagante idea de que las mujeres pueden llegar al clímax con un «único golpe despiadado».
«A veces, señor King, está bien simplemente… no mencionar los atributos físicos de los personajes si no vienen a cuento.»
Sexismo casual y mujeres imposibles
La lista de absurdos no termina en la anatomía. El sexismo casual está a la orden del día en muchas de estas publicaciones:
- El mito de las tallas: Para algunos autores, todas las mujeres pesan exactamente 50 kilos. Ni un gramo más, ni un gramo menos.
- El radar de virginidad: Aparentemente, la magia de la testosterona permite a un hombre saber si una mujer es virgen solo con mirarle las caderas.
- El estándar de edad: Según ciertos pasajes literarios, las mujeres dejan misteriosamente de ser atractivas en el mismo instante en que cumplen los 30 años.
- Pechos emocionales: Todavía estamos intentando entender cómo unos pechos pueden «sentir compasión».
Incluso autores contemporáneos exitosos como John Green o celebridades como James Franco han caído en estas trampas narrativas que nos hacen poner los ojos en blanco. La próxima vez que leas un libro y te encuentres con una boca «excesivamente sensual» que no aporta nada a la trama, recuerda: no estás sola en tu confusión.
