
La noche de la Met Gala siempre viene cargada de debate. Tiene un aire muy de Los Juegos del Hambre ver a la élite mundial desfilando con diseños exclusivos de alta costura mientras el resto de nosotros, meros mortales del Distrito 12, hacemos malabares para pagar la gasolina a precio de oro.
Siempre nos hacemos la misma pregunta: ¿quién fue el mejor vestido? (La respuesta suele ser Zendaya y Rihanna, siempre). Pero, lo que es aún más importante y divertido: ¿quién fue el peor vestido?
«A veces, veo un look de la Met Gala tan ridículamente malo que realmente tengo que luchar contra el impulso de enviarle un email a Anna Wintour con el asunto: ¡¿Pero qué me estás contando?!»
Por eso, y porque admitimos ser un poco cotillas y criticones desde el sofá de casa vistiendo unos calcetines desparejados y unos pantalones cortos de oferta, hemos recopilado los momentos más desconcertantes de la gala que nos han dejado rascándonos la cabeza de pura incredulidad.
Los crímenes estilísticos más memorables
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El momento Marnie Michaels
Llevar un vestido de diseñador carísimo y plantarte una diadema lisa y sosa es una decisión tan cuestionable como la actitud del mítico personaje de la serie Girls.

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El caballo desbocado
¿Alguien pidió que la moda incluyera máscaras gigantes de equinos? A la pregunta de si merece un relincho de aprobación, la respuesta es un nay rotundo.

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La momificación interrumpida
Esa clásica y embarazosa situación en la que tienes tu sesión de momificación a las seis de la tarde, pero te acuerdas de que la alfombra roja empieza a y media. Le pides al embalsamador que haga una pausa, te vas a hacer el paseíllo rápido y vuelves. ¡Un clásico de las celebridades!
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El misterio felino
A veces las estrellas deciden que la mejor forma de homenajear la moda es presentarse con un disfraz de gato gigante. Perfecto para que tu batería social se agote a mitad de la fiesta y decidas volverte no verbal el resto de la noche.

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El delirio vaquero del señor del sombrero
Es como si el mítico personaje de las pesadillas o un villano de los Looney Tunes se hubiera aficionado a la moda western y hubiera decidido aparecer en el evento más pijo del año intentando derrochar estilo.

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El drama del flequillo graso
Hay un look específico que captura a la perfección esa horrible sensación de cuando tienes el flequillo sucio, intentas apartarlo hacia atrás y terminas mezclando esa grasa con el resto de tu pelo. Una pesadilla capilar.
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La sobredosis de esencia «Camp»
Mirando la extravagancia directamente a los ojos. Porque a veces más no es mejor, es simplemente una explosión incomprensible de tela que te invita a no hacer enfadar a quien lo lleva puesto.

Sinceramente, después de ver esta recopilación, esa famosa frase de «el dinero no puede comprar el buen gusto» no deja de aparecer mágicamente en nuestra mente. ¡Habrá que investigar por qué ocurre esto año tras año! Y tú, ¿qué opinas? ¿Cuál de estos atentados a la moda te ha dolido más a la vista?
