Los osos japoneses se vuelven «okupas» buscando el aperitivo perfecto

Los osos japoneses se vuelven
Los osos en Japón están desatados: irrumpen en casas por comida, ante la escasez de bellotas. Con 158 heridos y 2 muertos este año, las autoridades instan a la precaución. La crisis climática parece estar detrás de este insólito comportamiento osuno.
0
0

¡Agarraos que vienen curvas… y osos! Parece que en Japón han decidido llevar el «servicio a domicilio» a un nuevo nivel, pero a la inversa: son los osos quienes están entrando en las casas, sin invitación, para ver qué se cuece en la cocina. Y es que este año, los plantígrados nipones están más audaces que nunca, con una ‘temporada de caza’ humana que ya suma 158 heridos y dos víctimas mortales. ¡La cifra más alta en una década!

La situación es digna de una película de terror cómico. Imagina que estás tan tranquilo viendo tu serie favorita y, de repente, un inquilino peludo de dos metros decide unirse a la fiesta en tu salón. Eso es justo lo que le pasó a una familia en Toyama y a otra en Nagano, donde un oso se coló directamente en la cocina. No es que los osos hayan descubierto el gusto por el diseño de interiores, la cosa es mucho más prosaica: tienen hambre, ¡mucha hambre!

El culpable de este comportamiento un tanto maleducado parece ser, una vez más, el cambio climático. Las bellotas, su manjar favorito y la base de su dieta, escasean por las alteraciones meteorológicas. Así que, ni cortos ni perezosos, los osos han decidido que si la montaña no va a Mahoma, ellos van a la despensa más cercana. Y claro, con esa desesperación, se han vuelto más descarados y peligrosos.

Las autoridades están que trinan y ya han montado reuniones de emergencia. ¿Las recomendaciones? Pues las típicas: llevar campanas anti-osos (¡sí, has leído bien, campanas!), sprays repelentes y, lo más importante, asegurar la basura y cualquier fuente de comida. Algunos pueblos incluso han organizado «patrullas de osos» para intentar poner orden en este desmadre.

Desde Hokkaido, donde un anciano fue atacado mientras recogía setas, hasta Iwate, con una madre y su hijo agredidos, la geografía japonesa está temblando. Parece que los nipones tendrán que añadir ‘cerrar bien la puerta con llave’ a su lista de tareas pendientes, no vaya a ser que se encuentren a un ‘okupa’ con garras merodeando por la nevera. Lo que está claro es que la próxima vez que te quejes de que tus vecinos hacen ruido, piensa en los japoneses: al menos, tus vecinos no intentan robarte el yogur directamente del frigo.