Los nombres de ciudades canadienses más surrealistas que parecen una broma

Los nombres de ciudades canadienses más surrealistas que parecen una broma
Canadá es famoso por su sirope y su naturaleza, pero también esconde los pueblos con los nombres más bizarros del planeta. Desde topónimos con exclamaciones hasta lugares bautizados como juguetes para adultos, descubre la geografía canadiense más cómica y extravagante.
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Cuando pensamos en Canadá, automáticamente nos vienen a la cabeza montañas nevadas, alces majestuosos, botes de sirope de arce tamaño industrial y una población conocida mundialmente por pedir perdón hasta cuando les pisan a ellos. Sin embargo, los fundadores de sus ciudades debían tener un sentido del humor bastante peculiar o, sencillamente, se quedaron sin ideas razonables.

Haciendo un repaso por la geografía canadiense, hemos encontrado una colección de topónimos que parecen sacados de un sketch cómico. Si estás pensando en hacer un roadtrip por el país norteamericano, quizás quieras añadir estas pintorescas localidades a tu GPS. Prepárate para descubrir los nombres de ciudades canadienses más surrealistas.

La ruta del humor canadiense

  • Dildo (Terranova y Labrador): Sí, has leído bien. Existe un pueblo pesquero que comparte nombre con el famoso juguete para adultos. Los habitantes de Dildo están tan orgullosos de su nombre que incluso tienen su propio festival anual. La broma ha llegado a tal punto que el mismísimo presentador Jimmy Kimmel se postuló (y fue nombrado) alcalde honorífico de la localidad.

    Nunca un cartel de bienvenida a un pueblo fue tan fotografiado por turistas con una sonrisa pícara.

  • Saint-Louis-du-Ha! Ha! (Quebec): ¿Qué nivel de euforia tenían los franceses cuando fundaron este lugar? Esta pequeña parroquia es el único municipio del mundo que contiene dos signos de exclamación en su nombre oficial. Parece que cada vez que envían una carta, lo hacen pegando un grito de alegría.
  • Climax (Saskatchewan): Parece que en la provincia de Saskatchewan hay mucha pasión. Climax es un pueblo minúsculo que, evidentemente, es el objetivo de constantes robos de su cartel de entrada. La ironía es que es un lugar bastante tranquilo, por lo que el nivel de emoción real del pueblo rara vez hace honor a su nombre.
  • Stoner (Columbia Británica): Si traducimos stoner del inglés más coloquial, estamos hablando de un «porreta» o alguien muy aficionado al consumo de cannabis. Para ser justos, el nombre proviene originariamente de la piedra (stone), pero hoy en día es la meca de los chistes fáciles, especialmente desde que Canadá legalizó el consumo de marihuana.
  • Vulcan (Alberta): Los trekkies tienen su propio santuario en la gélida Alberta. Aunque el pueblo fue bautizado originalmente por el dios romano del fuego, sus avispados habitantes decidieron abrazar la coincidencia espacial. Hoy en día tienen una réplica de la nave Enterprise a la entrada y su oficina de turismo tiene forma de estación espacial. ¡Larga vida y prosperidad!
  • Moose Jaw (Saskatchewan): Traducido literalmente como «Mandíbula de Alce». Cuenta la leyenda que el nombre proviene de una palabra indígena que significa «lugar cálido junto al río», pero a los colonos les sonó a mandíbula de alce y así se quedó. Al menos suena rudo y muy, muy canadiense.
  • Bacon Ridge (Manitoba): «Cresta de Bacon». Poco más se puede añadir a un pueblo que lleva el nombre del manjar porcino por excelencia. Solo podemos imaginar que sus desayunos locales deben ser absolutamente legendarios.

¿Marketing accidental o simples despistes históricos?

La historia detrás de estos nombres a menudo mezcla malentendidos lingüísticos entre los idiomas indígenas y los colonizadores europeos, aderezados con un toque de excentricidad local. Lo que es innegable es que, gracias a estos bautizos tan particulares, pequeños pueblos de apenas unos cientos de habitantes han logrado ponerse en el mapa mundial.

Así que, la próxima vez que te quejes del nombre de tu pueblo, recuerda que podrías estar enviando tu código postal desde Dildo o gritando de felicidad al llegar a Saint-Louis-du-Ha! Ha!