Los inquilinos con antifaz que destrozaron una casa en Wisconsin

Los inquilinos con antifaz que destrozaron una casa en Wisconsin
Una familia de Wausau, Wisconsin, se llevó la sorpresa de su vida al volver de vacaciones. Un grupo de mapaches había entrado por el tejado, montando una fiesta de una semana que dejó la casa destrozada y una factura de miles de dólares en daños.
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Imagínate la escena: vuelves a casa después de unas merecidas vacaciones, con la mente todavía en modo avión y soñando con la comodidad de tu sofá. Abres la puerta y… ¡sorpresa! Tu hogar se ha convertido en el escenario de la fiesta más salvaje del año, pero tú no estabas invitado. Esto es, más o menos, lo que le ocurrió a la familia Hall en Wausau, Wisconsin, aunque los responsables del fiestón eran algo más peludos de lo habitual.

Al volver a casa, Catey Hall se encontró con un panorama que ni en sus peores pesadillas. No, no se había dejado el grifo abierto. Lo que encontró fue una invasión en toda regla por parte de una familia de mapaches con mucho tiempo libre y ganas de marcha. Estos okupas con antifaz se habían colado por un agujero en el tejado, cortesía de una rama de árbol caída, y decidieron que la casa de los Hall era el lugar perfecto para pasar una semanita de desenfreno.

Y vaya si se lo pasaron en grande. Durante su estancia, los nuevos inquilinos se dedicaron a redecorar la casa a su gusto. Arrancaron paneles de yeso, mordisquearon cables como si fueran regaliz y, para rematar la faena, dejaron sus «recuerdos» biológicos por todas partes. Un caos absoluto que transformó el dulce hogar de los Hall en una zona catastrófica.

La broma, como era de esperar, no salió barata. La propia Catey Hall calculó que los daños ascendían a «miles y miles de dólares». Una factura considerable por una fiesta a la que ni siquiera pudo asistir. Por suerte para ellos, su compañía de seguros se hizo cargo de los gastos, demostrando que a veces tener una buena póliza te puede salvar de una ruina provocada por mamíferos fiesteros.

Finalmente, se procedió al desalojo de los mapaches, poniendo fin a la okupación más extraña de Wisconsin. La familia Hall ya puede respirar tranquila, aunque probablemente revisen el tejado dos veces antes de irse de vacaciones la próxima vez.