
Todos nos creemos unos expertos en supervivencia por habernos tragado un par de documentales en televisión, pero la realidad es que, cuando las cosas se ponen feas, nuestro instinto suele jugarnos malas pasadas. En un reciente recopilatorio en redes, paramédicos, bomberos y operadores del servicio de emergencias han decidido desahogarse y compartir esos errores fatales que la gente sigue cometiendo y que, francamente, les sacan de sus casillas.
El falso mito de Hollywood y el sentido común
- Apagar cualquier fuego con agua: ¡Error garrafal! Si el fuego es eléctrico o de aceite, el agua solo conseguirá que la líes muchísimo más parda. Los bomberos recomiendan asfixiar el fuego con una tapa de sartén o, en caso de pequeños conatos, usar sal o bicarbonato. La harina está terminantemente prohibida, ya que es combustible y puede llegar a explotar.
- El postureo del ‘Bebé a bordo’:

Si llevas la dichosa pegatina en la luna trasera del coche pero viajas solo, estás poniendo en riesgo tu vida en caso de accidente grave. Los técnicos de emergencias perderán un tiempo de oro buscando por los arbustos y la carretera a un bebé fantasma en lugar de atender a los verdaderos heridos críticos. - El vecino cotilla: Si ves una ambulancia aparcada en la casa de tu vecino, reprime ese gen marujo tan nuestro y no te acerques a fisgonear o a «ofrecer ayuda». Si tu vecino te necesitara, te habría llamado a ti en lugar de al servicio de emergencias. Lo único que consigues es estorbar a los profesionales y retrasar el tratamiento médico.
- Entrar en casa si la puerta está entreabierta: Nada de hacer como en las películas de terror y adentrarte en la oscuridad preguntando «¿Hay alguien ahí?». Date media vuelta, vete a un lugar seguro y llama a la policía. No sabes quién o qué te espera escondido en el salón de tu propia casa.
- Chupar el veneno de una serpiente: Olvida las películas del oeste. Si te muerde una serpiente o una araña venenosa, ni se te ocurra hacer un torniquete, ni cortar la herida, ni mucho menos intentar chupar el veneno. Mantén la zona afectada por debajo de la altura de tu corazón y vuela directo a urgencias.
- La gripe familiar simultánea: Un exoperador del 112 advierte que si absolutamente toda la familia empieza a tener síntomas gripales exactamente al mismo tiempo y de la nada, es muy probable que se trate de una fuga de monóxido de carbono. Abre las ventanas inmediatamente, sal al exterior y avisa a los bomberos para que midan el aire.
- El amor por los peludos en emergencias: Por muy buenos y dóciles que sean tus perros o gatos, cuando entran extraños uniformados a casa corriendo y ven a su dueño sufriendo, se estresan por el caos y pueden volverse sobreprotectores, agresivos o escapar por la puerta abierta. Encerrarlos en otra habitación facilita muchísimo el trabajo de los paramédicos y evita mordiscos indeseados.
- La freidora de aire traicionera:

Desenchufa siempre la air fryer cuando no la estés utilizando. De paso, limpia siempre los filtros de pelusas de la secadora y cambia las regletas de los alargadores cada dos años, invirtiendo en unas de buena calidad que protejan contra sobretensiones. Tu casa entera te lo agradecerá. - El freno de mano salvador: Si eres el primero en llegar a un accidente de tráfico para socorrer y el conductor está inconsciente, ponle el freno de mano al coche sin dudarlo ni un segundo. Muchas veces la persona pierde el conocimiento pisando a fondo el pedal de freno para evitar el choque; si de repente recuperan la consciencia y sueltan el pie por la confusión, el coche podría salir disparado y provocar una desgracia aún mayor.
- La maniobra de Heimlich en bebés:

Hay una regla dura pero vital en el sector de la reanimación infantil:
«Si no te sientes mal por lo fuerte que estás golpeando al niño en la espalda para desatascar sus vías, es que no le estás dando lo suficientemente fuerte»
. Es mil veces preferible tener a un recién nacido magullado y llorando a pleno pulmón, pero vivo, que uno que no lo cuente por miedo de los padres a hacerle daño físico durante la emergencia.
Así que ya lo sabes, la próxima vez que te encuentres en una situación límite o un accidente doméstico, usa la lógica, guarda tus dotes de héroe de acción de Hollywood en un cajón y, sobre todo, limítate a ponérselo fácil a los verdaderos profesionales que intentan sacarte del apuro.
