Los disparates más surrealistas que se han enseñado en clases de educación sexual

Los disparates más surrealistas que se han enseñado en clases de educación sexual
Desde penes con hueso hasta fantasmas de bebés que te persiguen por abortar. Recopilamos los mitos más absurdos y delirantes que profesores de todo el mundo han enseñado en las clases de educación sexual. Una mezcla de desinformación, puritanismo y ciencia ficción.
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Todos recordamos nuestras clases de educación sexual en el instituto. Aquellas charlas incómodas donde te ponían un preservativo en un plátano mientras intentabas no reírte o mirar a tus compañeros. Sin embargo, para algunas personas, estas asignaturas fueron menos sobre biología humana y más sobre ciencia ficción y terror psicológico.

A través de un hilo viral, decenas de adultos han echado la vista atrás para compartir las mayores burradas, exageraciones y mentiras descaradas que les enseñaron sus profesores bajo el pretexto de la «educación para la salud». Y sí, la cosa va desde anatomía completamente inventada hasta fantasmas vengativos. Prepara las palomitas, porque la ignorancia institucionalizada no tiene límites.

Profesor en clase de anatomía

El top definitivo de despropósitos educativos

Aquí tienes una selección con las anécdotas más disparatadas:

  1. El hueso perdido y la anatomía inventada

    Empezamos fuerte con una profesora de salud (que además era la entrenadora de baloncesto de las chicas) que afirmó categóricamente ante toda su clase de secundaria que el pene humano tiene un hueso en su interior. Ante las carcajadas de los chicos, que le aseguraron que estaban bastante seguros de no tener ninguno, la señora se reafirmó sin despeinarse:

    «No tengo uno, pero sé que tenéis un hueso ahí abajo»

    ¡Claro que sí, anatomía de nivel experto!

  2. El fantasma del aborto y los pulmones de cristal

    En el Medio Oeste de EE. UU., las clases de salud de los años 90 parecían sacadas de una película de terror de serie B. A un alumno le enseñaron que si tenías un aborto, el espíritu del bebé se convertiría en un fantasma visible solo para ti y te seguiría a todas partes el resto de tu vida. Pero espera, que el guion mejora: en esa misma clase les dijeron que si fumabas cigarrillos mentolados, tus pulmones se cristalizarían y, en caso de sufrir un accidente de coche, ¡se harían añicos como una copa de cristal!

  3. VIH a través… ¿de la leche materna en el ojo?

    La desinformación sobre las enfermedades de transmisión sexual alcanza cotas absolutamente absurdas en las zonas más conservadoras. A un estudiante de un estado donde solo se enseñaba la abstinencia, le explicaron que el VIH se contagiaba a través de fluidos corporales, poniendo como ejemplo principal… ¡que te cayera leche materna en el ojo! Sí, obviando por completo el sexo sin protección o compartir jeringuillas como vías principales.

    Sacaleches y leche materna

  4. Mitos de meadero y el pánico gay

    Durante la crisis del sida en los años 80, a algunos alumnos les enseñaron que el sexo homosexual no solo transmitía el virus, sino que lo creaba de la nada. Esto llegó a tal punto de paranoia que un adolescente se negaba a orinar en urinarios públicos cerca de otros hombres por miedo a que «sus penes se rozaran mágicamente» y pillara la enfermedad al instante.

    Hombres en urinarios públicos

  5. El placer es solo para ellos

    El machismo de época tampoco faltó a la cita en las aulas. A multitud de chicas se les enseñó que «el sexo es inherentemente doloroso para las mujeres» y que su única función en la cama era aguantar estoicamente para satisfacer al hombre. Y por si fuera poco, si padecías síndrome premenstrual (SPM), te decían a la cara que era por no tener «una actitud positiva». Porque, como todo el mundo sabe, el ibuprofeno no hace nada frente a una buena dosis de sonrisas.

  6. Lecciones de física cuántica: la gravedad y la báscula

    Aunque no es estrictamente educación sexual, no podemos dejar pasar a este brillante profesor de salud que aconsejaba a sus alumnos pesarse a primera hora de la mañana recién levantados porque «la gravedad aún no se ha apoderado de ti». Nada que ver con haber ido al baño o estar en ayunas; todo es culpa de la pereza de Isaac Newton a las 7 de la mañana.

  7. Menstruación express: un par de gotitas y a correr

    Imagínate tener 10 años y que tu profesora te explique que la regla consiste en «unas gotitas de sangre y luego se acaba al instante». Ahora imagínate a esa misma niña seis horas después, en pleno primer día de menstruación, convencida de que se estaba desangrando y a punto de morir trágicamente. Una omisión de información ligeramente importante que debió causar más de un trauma.

  8. La monja y el condón indestructible

    Terminamos con un clásico maravilloso de los colegios católicos. Una monja intentó demostrar a sus alumnos lo poco fiables y frágiles que eran los métodos anticonceptivos. Para ello, cogió un preservativo y empezó a tirar y estirar de él con todas sus fuerzas para romperlo frente a toda la clase. ¿El resultado? El condón aguantó como un auténtico campeón olímpico, dejando a todos los adolescentes pensando: «¡Pues parece una opción súper resistente!». Un tiro por la culata de manual.

¿Y tú? ¿Recuerdas alguna joya como estas de tus clases de biología o educación sexual? Afortunadamente, hoy en día tenemos internet para contrastar la información, aunque visto lo visto, a algunos profesores les habría venido de lujo buscar un par de cosas en Google antes de plantarse frente a la pizarra.