Lord Mandelson, o cómo las ganas de ir al baño no entienden de galas reales

Lord Mandelson, o cómo las ganas de ir al baño no entienden de galas reales
El exministro británico Peter Mandelson fue fotografiado orinando en una calle de Londres, cerca del Palacio de Buckingham, tras asistir a un banquete de estado con la realeza. Vestido de gala, el laborista fue "pillado in fraganti" por los paparazzi, provocando un revuelo y la posterior disculpa por su "mortificación".
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Imagina la escena: noche cerrada en Londres, la elegancia de Buckingham Palace recién abandonada, y las calles de St James’s todavía resonando con el eco de un banquete de estado en honor al presidente de Corea del Sur. Nuestro protagonista, el laborista Lord Peter Mandelson, un peso pesado de la política británica, acababa de ser el anfitrión perfecto, vestido con impecable frac y pajarita blanca, la quintaesencia de la distinción y el protocolo.

Pero, ay, ni el mejor protocolo, ni el más estricto código de vestimenta, pueden contra la llamada de la naturaleza. Y es que, de camino a casa, las ganas le jugaron una mala pasada de manual. Los paparazzi, siempre al acecho con sus teleobjetivos listos para captar el mínimo desliz de la jet set, tuvieron la suerte (o la desgracia, según se mire) de inmortalizar el momento exacto en el que Lord Mandelson decidía que una discreta zona de Carlton Gardens, St James’s, era el baño improvisado perfecto. ¡Y todo esto, a un tiro de piedra del palacio real!

Las fotos, que no tardaron en circular como la pólvora, no dejaban lugar a dudas: allí estaba él, con todo el atuendo de gala, «haciendo aguas menores» y, según algunos testigos con un ojo clínico para los detalles escatológicos, dejando un rastro bastante evidente. Un observador incluso comentó que el lord parecía «algo inestable», quizás por las prisas, por el «desenfreno» de la noche o, simplemente, por la urgencia del momento.

La oficina de Mandelson, por supuesto, no tardó en emitir un comunicado que rezaba algo así como: «Lord Mandelson fue pillado in fraganti y está mortificado. Lamenta profundamente cualquier ofensa o vergüenza causada». ¡Menos mal que no se inventaron una excusa más peregrina, aunque un «lo siento, pero la naturaleza llama» siempre es un clásico!

Para colmo, parece que la vejiga de sus señorías tiene un calendario propio, ajeno a los compromisos de estado y a las cámaras. Porque, ojo, no es la primera vez que un político británico es «cazado» en estas lides. El mismísimo Sir Michael Fallon, secretario de Defensa, ya nos regaló un momento similar en una gasolinera. Una anécdota que nos recuerda que, al final del día, incluso los más encumbrados lords tienen sus necesidades más básicas. Y que los fotógrafos, amigos, están siempre, siempre, al acecho, esperando el momento justo para que un «apretón» se convierta en titular.