Londres se prepara para el ‘circo’ de su nueva megaembajada china

Londres se prepara para el 'circo' de su nueva megaembajada china
China planea construir una enorme embajada en Londres, junto a la Torre. Los vecinos y expertos de seguridad británicos están en pánico, previendo un "dolor de cabeza" constante con hasta mil protestas anuales. Esta "fortaleza" china en pleno barrio residencial ya es la comidilla, antes incluso de que abran sus puertas.
0
0

¡Agárrense, vecinos de Tower Hamlets! Parece que Londres está a punto de convertirse en el plató de un reality show geopolítico de proporciones épicas. Y es que China tiene planes… planes gigantes. Ni más ni menos que construir la embajada más grande de todo Reino Unido, y quizás de Europa, en el histórico y venerable sitio de la antigua Royal Mint, justo al ladito de la mismísima Torre de Londres. Sí, donde antes se acuñaban monedas, ahora se asentará una ‘fortaleza’ diplomática que promete dar más que hablar que un debate político de madrugada.

Imagina la escena: 300 o 400 empleados, un ir y venir constante de gente, y la promesa (o la amenaza, según a quien preguntes) de hasta ¡mil protestas al año! El mero pensamiento ya tiene a la policía Metropolitana sudando la gota gorda, hablando de una «pesadilla de seguridad» antes incluso de que pongan la primera piedra. Y no es para menos, porque esta mole no se instala en un descampado, sino en un barrio residencial de la capital británica, densamente poblado y con todo el jaleo que eso conlleva.

Claro, los vecinos ya han puesto el grito en el cielo. ¿Quién quiere despertarse con la megafonía de una manifestación o con las sirenas de la policía a la hora del desayuno? Los concejales locales y hasta los diputados se han sumado al coro de quejas, temiendo un caos de tráfico y que la vida local se convierta en un desfile constante de pancartas y reivindicaciones. Y es que la lista de posibles manifestantes es larga como un día sin pan: desde defensores del Tíbet y Hong Kong hasta practicantes de Falun Gong. No olvidemos las sospechas de que este nuevo emplazamiento podría usarse para la vigilancia de disidentes, lo que añade una capa extra de preocupación a la ya de por sí tensa situación.

El terreno, valorado en unos impresionantes 250 millones de libras esterlinas, fue vendido por la empresa británica Delancey. Quizás no imaginaban el revuelo que se montaría por una simple transacción inmobiliaria. Mientras tanto, los políticos locales y los expertos en seguridad ya están haciendo sus cábalas sobre cómo gestionar este ‘elefante en la habitación’ que, para 2020 (fecha prevista originalmente para la mudanza), prometía ser el epicentro de un sinfín de quebraderos de cabeza. Porque, seamos sinceros, una embajada de este tamaño en un lugar así no es solo una oficina diplomática, es casi una ciudad dentro de la ciudad, con todas las implicaciones que eso conlleva.

Así que, mientras esperamos ver cómo se desarrolla esta particular telenovela diplomática, una cosa es segura: a Londres le esperan emociones fuertes. Y a los pobres policías, muchísimas horas extra. ¡Que empiece el espectáculo!