Hace poco, el Pentágono decidió abrir el cajón de los secretos y liberó más de 160 archivos desclasificados con fotos y vídeos de Fenómenos Anómalos No Identificados (FANI), o como los llamamos todos en la calle: OVNIs. La red se llenó rápidamente de teorías sobre extraterrestres, hombrecillos verdes y visitas de galaxias muy, muy lejanas. Pero esperad, porque la trama da un giro digno de película de ciencia ficción, o más bien, de teología fantástica.
Ni marcianos ni naves espaciales: el reino espiritual
Mientras medio mundo analizaba cada píxel borroso de los vídeos del Pentágono, dos prominentes líderes cristianos estadounidenses, Jeremiah J. Johnston y Greg Laurie, han salido a la palestra para decir que estamos mirando hacia el planeta equivocado. Según estos pastores, la explicación no es extraterrestre, sino absolutamente extradimensional.
El momento en que alguien ve algo inexplicable en el cielo, la reacción cultural inmediata es pensar en alienígenas del espacio exterior. Pero, ¿y si lo que estamos tratando no es de otro planeta, sino de otro reino completamente distinto, el espiritual?, plantea Laurie.
Vamos, que para estos eruditos religiosos, esas misteriosas luces brillantes no son naves de Reta Reticuli ni turistas espaciales, sino entidades celestiales o infernales haciendo horas extras en nuestra atmósfera. De hecho, argumentan que la Biblia lleva milenios hablando de seres inteligentes no humanos. Spoiler alert: se refieren, pura y llanamente, a los ángeles y demonios.
El profeta Ezequiel: el primer ufólogo de la historia
Para darle peso a su atrevida teoría, Laurie cita el libro de Ezequiel en el Antiguo Testamento. El profeta describió haber visto una rueda dentro de una rueda que brillaba intensamente y se movía en cualquier dirección sin necesidad de girar. Según el pastor, Ezequiel no estaba alucinando ni viendo tecnología furtiva de Marte; estaba presenciando una manifestación del Dios vivo y su hueste angelical. Un evento que, según Laurie, cumple con toda la definición técnica moderna de un avistamiento OVNI.
Las 4 verdaderas identidades de los OVNIs
Por su parte, Johnston no se queda atrás y ha clasificado todo este fenómeno ufológico en cuatro categorías que no tienen desperdicio alguno:
- Errores de identificación: Los clásicos cristales de hielo, reflejos de luz o el sempiterno globo meteorológico.
- Tecnología humana clasificada: Los juguetes secretos y experimentales de los gobiernos mundiales.
- Actividad angelical: Seres de luz haciendo recados divinos en nuestro plano físico.
- Actividad demoníaca: Entidades oscuras buscando engañar al personal de a pie.
Una trampa de Hollywood y el engaño final
¿Y por qué hay ahora tanto revuelo con los OVNIs? Según estos líderes, el enemigo es un experto absoluto en el arte de la imitación y suele disfrazarse de ángel de luz. Advierten con severidad que una sociedad condicionada por Hollywood y su obsesión con los visitantes cósmicos es, en realidad, la víctima perfecta para caer en un engaño demoníaco a escala mundial.
Si el enemigo de nuestras almas quisiera diseñar un evento que rompiera la visión del mundo para la mente secular moderna, ¿qué mejor atrezzo que un cielo lleno de luces inexplicables y una cultura desesperada por creer en algo más allá de sí misma?, concluye Johnston, dejando claro que antes de sacar el gorro de papel de aluminio, igual es mejor repasar las escrituras sagradas.




