
En el sofisticado mundo de Hollywood, donde cada gesto está coreografiado y cada sonrisa ensayada, las galas de premios suelen ser el escenario de los momentos más espontáneos y divertidos. El problema es que, a veces, esa espontaneidad no es precisamente amable. El artículo original de BuzzFeed recopila esos instantes donde la máscara de cortesía se resquebraja, dejándonos joyas que alimentan internet durante meses.
El arte de no fingir la alegría
Uno de los momentos más destacados y recientes lo protagonizó Taylor Swift durante los Globos de Oro. Mientras el presentador Jo Koy intentaba, sin mucho éxito, hacer humor a costa de su presencia en los partidos de la NFL, la cantante optó por no regalar ni una mueca. Su reacción, bebiendo de su copa con una expresión gélida, dejó claro que no todos los chistes merecen una risa de compromiso.
Pero Taylor no está sola en el club de la honestidad brutal. Angela Bassett nos regaló uno de los momentos más humanos de los Oscar cuando Jamie Lee Curtis se llevó la estatuilla. Bassett no aplaudió, no sonrió y no fingió estar encantada. Su rostro era el vivo reflejo de la decepción, algo que muchos usuarios de redes sociales aplaudieron por su autenticidad en una industria obsesionada con las apariencias.
Prisas por salir y chistes que no aterrizan
Hay quien ni siquiera espera a que termine la gala. Michael Keaton fue captado recogiendo sus pertenencias y guardándolas en su bolso incluso antes de que se anunciara el ganador de su categoría en los Emmy. Un auténtico ejemplo de que, a veces, las ganas de llegar a casa y quitarse el esmoquin superan cualquier protocolo de alfombra roja.
También vivimos momentos de pura confusión, como el de Ariana DeBose en los Critics Choice Awards. Tras ser etiquetada como una «actriz que cree que puede cantar» por la presentadora Bella Ramsey, la cara de DeBose fue un poema de desconcierto absoluto. No hace falta decir que el clip se volvió viral en cuestión de segundos, demostrando que en estas ceremonias, la verdadera acción no siempre ocurre sobre el escenario, sino en las butacas del público.
Encuentros fortuitos y memes eternos
¿Quién podría olvidar el sutil pero ya legendario choque entre Lady Gaga y Leonardo DiCaprio? El susto de DiCaprio cuando Gaga pasó rozando su silla sigue siendo uno de los GIFs más utilizados de la historia. Es ese tipo de humor involuntario el que hace que estas galas, a menudo demasiado largas y tediosas, valgan realmente la pena para los espectadores que buscan algo más que discursos de agradecimiento infinitos.
Desde la cara de llanto de Chrissy Teigen hasta la reacción de Samuel L. Jackson al perder un premio Tony, queda claro que las celebridades son, ante todo, personas con sentimientos muy visibles. Y gracias a la realización televisiva, nosotros podemos disfrutar de cada segundo de su gloriosa incomodidad.
