
El maravilloso (y peligroso) mundo de las primeras citas
Todos hemos vivido alguna primera cita que nos ha hecho soltar un suspiro de alivio al llegar a casa. Pero, reconozcámoslo, hay una diferencia abismal entre una charla aburrida y sentir la necesidad imperiosa de salir corriendo como si no hubiera un mañana. Los usuarios de Reddit han abierto el baúl de los recuerdos y nos han regalado anécdotas tan surrealistas que parecen sacadas de un guion de comedia negra. ¡Agárrate fuerte porque el mercado del amor está fatal!
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1. El síndrome de Diógenes y el collar de perro
Imagina que quedas con alguien en su lugar de trabajo para ir a tomar un café. Llegas y resulta que el sitio está lleno de basura al más puro estilo de acumulador compulsivo. Te invita a pasar el rato en el sótano, pero tú, tirando de puro instinto de supervivencia, sugieres ir directos a la cafetería.
«Al sentarnos en la mesa, me miró fijamente y soltó: ‘Te quedaría muy bien un collar de perro’. Fue mi señal para huir.»
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2. La abuela fantasma y el bautizo prematuro
Conocer a alguien en persona tras solo tres días de mensajearse es arriesgado, pero lo de esta chica batió todos los récords. Antes de que llegaran los entrantes a la mesa, le preguntó a su cita qué le parecía el nombre «Thomas». ¿El motivo? Su abuela fallecida se le había aparecido en sueños para decirle que así se llamaría su primer hijo. ¡Apenas llevaban 30 minutos cara a cara!
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3. La agenda de espionaje en pleno bar
Aparecer con un cuaderno (no una simple agenda, un cuaderno de anillas de toda la vida) en una cita ya resulta inquietante. Pero que la chica se dedique a tomar notas literalmente cada vez que hablas, cruza la línea del creepiness extremo. Cuando el chico le preguntó qué demonios hacía, ella dijo que le gustaba «tener referencias para el futuro». Al hojear las páginas, él vio nombres de otros tíos con viñetas de información detallada. ¡Era solo el siguiente en la lista de sujetos de prueba!
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4. El farmacéutico y su bolsa misteriosa
Una usuaria había comentado con su cita (un farmacéutico de profesión) que tenía alergias a los gatos y a ciertos medicamentos. Al final de la noche, el muy «amable» caballero saca una bolsita de plástico transparente llena de pastillas sueltas. Cuando ella fue a guardarlas en el bolso para ser educada, él insistió en que se las tragara allí mismo delante de él para ver si le daban reacción. ¡Un conejillo de indias en toda regla!
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5. El estratega militar del amor
A ella le gustaba la historia, un dato inofensivo que él aprovechó para sacar a pasear sus dotes de general. Tras hora y media de monólogo ininterrumpido sobre los modelos de tanques de la Segunda Guerra Mundial, llegó el colofón. El momento de pedir la cuenta llegó cuando él afirmó, todo orgulloso y sacando pecho, conocer los errores tácticos de Hitler y aseguró con total rotundidad que él habría ganado la guerra.
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6. El regalo menos esperado para tomar el café
Charla amena por el móvil, nada sexual, todo súper normal. Quedan en una cafetería local, piden sus bebidas y hacen ese pequeño y tenso small talk de las primeras citas. De repente, él la mira a los ojos y dice: «Te he traído un regalito», y a continuación planta un enorme juguete para adultos sobre la mesa. Mortificada, ella se levantó de la silla y prácticamente salió corriendo del local sin mirar atrás.
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7. La secta espiritual (con curso online incluido)
¿Es una cita romántica o una estafa piramidal? Una chica no paraba de insistirle a su acompañante para que se uniera a un «grupo espiritual» liderado por un dudoso médico que supuestamente curaba lesiones físicas «con el poder de la amistad». Cuando el discurso viró descaradamente hacia intentar venderle un curso online de 200 euros para abrir su mente, el chico entendió que no era un romance, ¡era una cena de reclutamiento sectario!
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8. El anillo de 30.000 dólares
A finales de los 90, en plena cena, una chica miró fijamente a su cita y soltó una de las frases más materialistas de la historia:
«No entiendo a los tíos que creen que 30.000 pavos son suficientes para un anillo de compromiso.»
El chico abandonó el barco inmediatamente ante semejante exigencia financiera. Como dato curioso: años después, la chica se casó con un amigo suyo… y sí, consiguió el dichoso anillo de lujo.
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9. El médico de los modales refinados
Ir a cenar con un doctor de prestigio puede sonar muy glamuroso, hasta que el señor tiene que sonarse la nariz. En lugar de ir al baño discretamente o usar un humilde pañuelo de papel desechable, este galeno cogió la rígida servilleta de tela del propio restaurante y se sonó a todo pulmón en medio de la mesa donde estaban comiendo. La chica le dijo directamente a la cara «eso es asqueroso» y se marchó por la puerta principal.
Queda claro que hay mucha gente suelta que debería llevar de serie un manual de instrucciones sobre cómo comportarse mínimamente en sociedad. Y tú, ¿alguna vez has tenido una cita tan sumamente desastrosa que tuviste que huir por patas? ¡Consuélate pensando que al menos no te regalaron un juguete íntimo en la primera toma de contacto!
