La mayor parte del tiempo, los actores simplemente acuden a una audición o reciben una oferta directa para un papel. Pero en ocasiones, la competencia es tan feroz que el proceso para conseguir el trabajo se vuelve un tanto… poco ortodoxo. Desde mentiras piadosas (y otras no tan piadosas) hasta bofetones improvisados o accidentes de coche, algunos intérpretes están dispuestos a darlo absolutamente todo por ese ansiado «sí».
A continuación, repasamos las locuras más grandes que 17 actores y actrices llevaron a cabo para conseguir un papel:
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Margot Robbie y su bofetón a Leonardo DiCaprio

Durante la audición para El lobo de Wall Street, Margot Robbie sentía que no lograba seguirle el ritmo a las constantes improvisaciones de Leonardo DiCaprio. Decidida a tomar un riesgo brutal, se acercó a él, fingió que iba a besarlo y, en su lugar, le cruzó la cara de un guantazo mientras le gritaba: «¡Que te jodan!».
«La habitación se quedó en absoluto silencio y me congelé. Pensé que me iban a arrestar por agresión y que nunca más volvería a trabajar», confesó a Harper’s Bazaar.
Para su sorpresa, el director Martin Scorsese y el propio Leo estallaron a carcajadas. El papel fue suyo en ese instante.
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Ben Affleck y su sonrisa de 20.000 dólares

Para la mítica película Armageddon, el director Michael Bay consideraba que Ben Affleck tenía «dientes de bebé», algo inaceptable para los planos contrapicados y heroicos que le gustaba rodar. ¿La solución? El actor tuvo que someterse a 20.000 dólares en tratamientos dentales, pasando ocho horas diarias en la silla del dentista durante una semana entera.
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Jada Pinkett Smith se llevó un esclavo al casting

Cuando Jada Pinkett Smith conoció al productor Danny Cannon para audicionar en Gotham, decidió aplicar el «método». Apareció totalmente metida en su personaje de Fish Mooney: con peluca corta, un vestido largo y, lo más impactante, llevando a un joven sin camiseta atado con una correa. El chico además llevaba la palabra «MENTIROSO» escrita en la frente con pintalabios. Evidentemente, nadie pudo decirle que no.
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Andrew Garfield y el masajista mentiroso

Cuando Lin-Manuel Miranda barajaba a Andrew Garfield para Tick, Tick… Boom!, le preguntó al masajista del actor (que era amigo cercano) si Andrew sabía cantar. El masajista, mintiendo descaradamente, aseguró que tenía una voz increíble. Acto seguido llamó al actor, quien, para no dejar mal a su amigo ni perder el papel, se volcó en tomar clases de canto y piano durante un año entero.
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Anne Hathaway y su nula experiencia ecuestre

Tras su audición para Brokeback Mountain, Anne Hathaway le mintió directamente al director Ang Lee asegurándole que era una jinete experta, cuando en su vida se había subido a un caballo. Una vez contratada, tuvo que aprender a toda prisa. Sin embargo, en un ensayo frente a 300 extras de rodeo, le dieron un caballo que solo respondía a comandos de voz (algo que ella no sabía) y el animal acabó lanzándola al suelo delante de todos.
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Jessica Biel y su «cosplay» desesperado

Solo una hora antes de su audición final para El Ilusionista, Jessica Biel se fue de compras y adquirió un auténtico vestido de princesa del siglo XIX. Apareció en la prueba ataviada de pies a cabeza con el ropaje de época, pensando: «O se ríen de mí o les encanta». Afortunadamente, a los directores de casting les entusiasmó la iniciativa y se ahorraron una prueba de vestuario.
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Lea Michele, directa del choque al escenario

De camino a su audición para la serie Glee, Lea Michele sufrió un grave accidente de tráfico a las puertas de la productora Fox, dejando su coche totalmente destrozado. Lejos de ir al hospital o cancelar, la actriz entró a su prueba y, según relató más tarde, aún se estaba sacando cristales del pelo mientras conocía a los directores de casting.
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Jodie Comer y la indigestión por el papel

En su última prueba para Killing Eve, su futura compañera Sandra Oh llevó atrezzo real para una escena de ocho páginas, incluyendo una enorme tarta de arándanos. Como el guion exigía que el personaje de Villanelle comiera durante la charla, Jodie Comer se zampó media tarta a lo largo de las tomas. Salió de allí con el papel en el bolsillo, pero con el estómago revuelto.
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Samuel L. Jackson y el contrato blindado

Cuando Samuel L. Jackson descubrió que su rostro estaba siendo utilizado sin permiso como modelo para el cómic del nuevo Nick Furia de Marvel, no demandó a la compañía. En lugar de eso, dio permiso para usar su imagen a cambio de una promesa inquebrantable: ser él quien interpretara al personaje en cualquier futura adaptación cinematográfica.
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Chloë Grace Moretz se inventó una doble vida

Aconsejada por la directora de casting de La invención de Hugo, Chloë Grace Moretz miró a los ojos a Martin Scorsese y le juró que era británica. Para darle peso a su mentira, se inventó toda una historia sobre su crianza en Cambridgeshire junto a unos padres que criaban caballos. Scorsese no descubrió que en realidad era estadounidense hasta mucho después de empezar a grabar.
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Idris Elba, otro experto en camuflar acentos

El creador de The Wire no quería actores extranjeros en su serie. Así que Idris Elba, un británico de los pies a la cabeza, siguió el consejo del departamento de casting y fingió ser estadounidense en cada interacción. Una traición temporal a los valores de sus padres, quienes le enseñaron a «mirar a la gente a los ojos y ser honesto».
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Jameela Jamil mintió en absolutamente todo
Para entrar en el reparto de la aclamada The Good Place, Jameela Jamil aseguró tener experiencia previa como actriz y ser una genio de la comedia de improvisación en los teatros de Inglaterra. Todo era falso. Con suerte y desparpajo, logró engañar a todos y aprender sobre la marcha rodeada de profesionales como Ted Danson.
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Paul Mescal aprendiendo a conducir en secreto

Tras asegurar su papel en Normal People, Paul Mescal tuvo que aprender a conducir a escondidas. Su representante le había asegurado a la producción que el actor tenía carnet, algo que no era cierto. «No vamos a perder este trabajo porque no sepas conducir», le dijo su mánager, ordenándole tomar clases de autoescuela a destajo antes de pisar el set.
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Brian d’Arcy James alquiló un avión
Al actor de First Man le preocupaba que los directores de casting no lograran visualizarlo como un avezado piloto. Para solucionarlo, consiguió prestado un traje de las Fuerzas Aéreas y convenció a un amigo para que le cediera un avión real en su propio aeropuerto. Con esto organizó una sesión de fotos profesional. Sobra decir que la táctica de ir un paso por delante le funcionó.
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Geena Davis y el acoso telefónico productivo
Tras leer el guion de Thelma y Louise, Geena Davis supo que tenía que estar ahí. Aunque las protagonistas ya habían sido elegidas, los contratos se fueron cayendo. Para asegurarse su oportunidad, ordenó a su agente llamar al productor Ridley Scott todas las semanas durante un año entero, recordándole que seguía disponible.
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Julia Garner sobrevivió al campamento militar de Madonna
Para conseguir el papel protagonista del (ahora cancelado) biopic de Madonna, Julia Garner superó a grandes actrices tras soportar un extenuante «campamento de entrenamiento» dirigido por la mismísima diva. Las pruebas consistían en frenéticas jornadas de más de 11 horas diarias bailando, cantando y leyendo guiones hasta llegar al agotamiento absoluto.
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Vilhelm Blomgren y el casting en la inmensidad del bosque

Para mandar su vídeo de audición para la perturbadora cinta Midsommar, Vilhelm Blomgren recibió unas instrucciones muy específicas y bastante inquietantes por parte de la producción: antes de empezar a decir sus líneas frente a la cámara, debía caminar exactamente 30 metros hacia el interior de un bosque cerrado.
Está claro que, en el feroz mundo de Hollywood, un currículum estándar y una cara bonita no siempre son suficientes. A veces, hace falta echarle mucha imaginación, morro y, por qué no, estar dispuesto a jugarse el tipo (o los dientes) para alcanzar el estrellato.




