Las extravagantes costumbres que los británicos consideran totalmente normales

Las extravagantes costumbres que los británicos consideran totalmente normales
Desde pedir perdón a los muebles hasta su incomprensible amor por los baños enmoquetados. Descubre las peculiares e hilarantes costumbres que los británicos aceptan como normales, pero que al resto del mundo le parecen un absoluto misterio.
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Si alguna vez has visitado el Reino Unido o has convivido con británicos, te habrás dado cuenta de que son una especie verdaderamente única. Tienen una forma de ver la vida, la etiqueta y hasta el uso del agua corriente que al resto del planeta nos deja, cuanto menos, perplejos. Un conocido recopilatorio ha sacado a la luz esos comportamientos cien por cien british que ellos aceptan de buena gana como la cosa más normal del mundo, pero que desde fuera parecen auténticas excentricidades.

Las rarezas británicas que te dejarán con la boca abierta

Prepárate una buena taza de té con leche, acomódate y toma nota, porque aquí van algunas de las peculiaridades más divertidas y chocantes de la cultura británica que te encontrarás si viajas a la isla:

  • Pedir perdón a los muebles: Si un británico se choca accidentalmente con una silla, una farola o una mesa, lo más probable es que suelte un instintivo «sorry». Su nivel de educación es tan extremo que se disculpan sistemáticamente hasta con los objetos inanimados.
  • El misterio insondable de los dos grifos: En lugar de tener un grifo mezclador civilizado y moderno, muchísimos baños británicos conservan dos grifos separados: uno que expulsa agua a temperatura volcánica y otro directamente del glaciar. Lavarse las manos en invierno se convierte en un auténtico deporte de riesgo.
  • Decir «Right» y golpearse las rodillas: Es el ritual universal e indiscutible de despedida. Cuando un británico decide que es hora de irse, se da una palmada en los muslos, dice un sonoro «Right» y se levanta. Sin este procedimiento, es legalmente imposible abandonar una habitación.

La obsesión por el orden y la comida de supermercado

Por si fuera poco, su día a día está marcado por pequeños placeres y normas cívicas inquebrantables que definen a la perfección su carácter nacional.

  • La devoción por el Meal Deal: No es solo un simple sándwich, una bolsa de patatas y una bebida adquiridos a la hora de comer; es toda una religión. Los británicos pueden debatir durante horas sobre cuál es la mejor combinación de supermercado y te juzgarán severamente por tus elecciones gastronómicas.
  • Hacer cola es el verdadero deporte nacional: La paciencia milimétrica que tienen para hacer cola no tiene límites conocidos. Si ven a tres personas esperando de pie, automáticamente se pondrán detrás sin saber muy bien para qué es. Saltarse la fila es considerado uno de los peores crímenes morales imaginables en el país.
  • El té lo cura absolutamente todo: ¿Te han despedido del trabajo? Toma té. ¿Te ha dejado tu pareja? Pon la tetera a calentar. ¿Un apocalipsis zombi se acerca? Un buen té solucionará el problema. Es la tirita emocional universal para cualquier crisis existencial.

«Los británicos tienen una capacidad asombrosa y casi cómica para pedir perdón cuando eres tú quien se choca contra ellos. Es un acto reflejo indomable.»

Un estilo de vida único en su especie

Más allá de estas llamativas costumbres, lo que realmente hace entrañable a la cultura británica es la asombrosa forma en que defienden sus pequeñas rarezas a capa y espada frente a los extranjeros. Desde tener moqueta en el cuarto de baño (algo que aterra a los decoradores y expertos en higiene del resto de Europa) hasta llamar «tea» a la cena, demostrando que su idioma también lo moldean a su completo antojo.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que viajes a Londres y veas a alguien disculpándose amablemente con una farola mientras se come un sándwich triangular bajo una lluvia torrencial, no te asustes: simplemente estás presenciando la pura magia de las costumbres británicas en su máximo esplendor.