Las costumbres más raras de los estadounidenses que a ellos les parecen normales

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A veces hace falta que venga un turista para darnos cuenta de lo extravagantes que pueden llegar a ser ciertas rutinas. Un reciente debate iniciado por el usuario Wonderful-Economy762 en la plataforma Reddit ha abierto la caja de los truenos: ¿qué es lo más raro que hacen los estadounidenses y que ellos consideran totalmente normal?

Las respuestas de turistas y extranjeros que han visitado Estados Unidos no tienen desperdicio. Desde raciones de comida imposibles de terminar hasta costumbres de higiene cuestionables, hemos recopilado las observaciones más divertidas y chocantes.

Las costumbres que dejan en shock a los turistas

  • Patriotismo decorativo extremo

    Banderas estadounidenses en casas

    Hay banderas estadounidenses por todas partes, hasta el punto de que mucha gente tiene su propio mástil en el jardín delantero. Como comentaba un usuario:

    «¿Por qué? Ya sabes de dónde eres, no lo entiendo.»

    Además, antes de cualquier evento deportivo, por insignificante que sea, tiene que sonar el himno nacional a todo volumen.

  • Raciones XXL y propinas obligatorias

    Pides un plato y te traen comida suficiente para alimentar a toda tu familia durante una semana. Y lo mejor es que los locales se lo comen como si nada. Para rematar la experiencia gastronómica, el sistema de propinas resulta incomprensible para un europeo. Cobran carísimo por la comida, pero esperan que seas tú quien pague el sueldo del camarero a base de propinas. ¿No sería más fácil que los restaurantes pagaran un salario digno?

  • El pan sabe literalmente a bizcocho

    Para cualquiera que cruce el charco, morder un sándwich puede ser una experiencia traumática. El pan de molde del supermercado tiene tanto azúcar que parece repostería. «Solo tenía jamón, di un bocado, escupí el pan y me comí solo el fiambre», relataba un europeo horrorizado ante el dulzor inesperado.

  • Navidades que provocan epilepsia

    Decoración navideña exagerada

    Olvídate de las lucecitas cálidas y sutiles. Las decoraciones navideñas incluyen figuras hinchables gigantes, luces cegadoras y muñecos con movimiento. Parece que Disneyland ha vomitado en el jardín delantero de alguien, normalizando un nivel de hiperconsumo asombroso para el resto del planeta.

  • Coches como tanques y dependencia absoluta

    Coche grande todoterreno

    Los estadounidenses tienen coches ridículamente enormes y los necesitan absolutamente para todo. La falta de aceras en muchas zonas o la enorme distancia entre los comercios hace que sea prácticamente imposible ir caminando a ninguna parte.

  • Falta de intimidad en los baños públicos

    Este es un clásico que nunca deja de sorprender: las inmensas rendijas de las puertas en los lavabos públicos. ¿Por qué es necesario dejar un hueco de más de dos centímetros entre la puerta y el marco por el que cualquiera puede establecer contacto visual contigo mientras haces tus necesidades?

  • Un iceberg en cada bebida

    Café helado con mucho hielo

    Cualquier refresco o vaso de agua viene con una montaña de hielo. Das dos sorbos y, sorprendentemente, la bebida ya se ha terminado. Una costumbre que se suma al frío polar que hace dentro de cualquier supermercado o restaurante debido al aire acondicionado en modo glacial.

  • Billetes que parecen fotocopias

    Billetes de dólares

    Todo el dinero físico es exactamente del mismo color verde y tamaño. Para los extranjeros, es un verdadero misterio cómo logran no confundir un billete de 10 dólares con uno de 20 dólares al pagar con prisas en la caja del supermercado.

  • Publicidad médica constante y zapatillas por casa

    La televisión está plagada de enormes anuncios de medicamentos recetados que terminan con un inquietante «consulte a su médico». Y si la tele no te vuelve loco, quizá lo haga ver cómo la gente se pasea por el interior de sus casas (y sobre sus inmaculadas moquetas) con los mismos zapatos que llevaban por la calle. ¡Todo un atentado bacteriológico!

En definitiva, cada país tiene sus rarezas, pero es innegable que el estilo de vida «Made in USA» sigue dejando boquiabiertos a todos los que lo visitan por primera vez.