
¡Menuda aventura caprina la que se montaron Bill y Hillary! Y no, no hablamos de la célebre pareja presidencial, sino de dos cabras con nombres de pedigrí político que decidieron tomarse unas vacaciones improvisadas en Clinton, Connecticut. Imaginad la escena: la policía local, acostumbrada a los típicos problemas del día a día, se encuentra de repente con dos rumiantes paseando tan campantes por sus calles. Una estampa digna de cualquier comedia costumbrista.
Estos dos «políticos» de cuatro patas no son unos rumiantes cualquiera. Forman parte de la flota de Goatscaping, una empresa que utiliza cabras para desbrozar terrenos de forma ecológica. Es decir, que Bill y Hillary tienen un trabajo importante y son parte de una solución «verde» para mantener a raya la vegetación. Pero parece que ese día les dio por la libre interpretación del contrato y decidieron explorar nuevos horizontes lejos de su zona de trabajo. ¿Quizá buscando un nuevo pasto electoral más jugoso? ¿O simplemente, una mejor conexión para el ‘streaming’ de sus programas favoritos? ¡Quién sabe qué pasa por la cabeza de una cabra con aspiraciones de libertad!
La cosa es que la policía de Clinton fue alertada y, sin perder la calma ni el sentido del humor, logró interceptar a la pareja de fugados. No hubo persecuciones a alta velocidad ni grandes dramas, solo un par de agentes con mucha paciencia convenciendo a los ovinos (ejem, caprinos) de que volvieran a su redil. Por suerte, la aventura terminó con un final feliz. Los agentes contactaron con los dueños y Bill y Hillary fueron devueltas a su rebaño, sanas y salvas, para seguir con sus labores de desbroce y, probablemente, planear su próxima escapada.
Es un recordatorio divertido de que, a veces, las noticias más curiosas no vienen de los grandes despachos, sino de los campos y las veredas, protagonizadas por los seres más insospechados. ¡Y menos mal que estas cabras no tenían acceso a las redes sociales, que si no, la que hubieran liado con sus ‘stories’ de la huida habría sido épica!
