Las bacterias tienen vida social y cotillean más que tus vecinos

Las bacterias tienen vida social y cotillean más que tus vecinos
Un estudio de la Universidad de Oxford revela que las bacterias no son entes solitarios, sino seres extremadamente sociables que se comunican entre sí. Mediante señales químicas, coordinan sus ataques y comparten recursos, lo que permite a la ciencia plantear nuevas formas de combatir infecciones saboteando su comunicación.
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Si pensabas que el cotilleo y las relaciones públicas eran algo puramente humano, estás muy equivocado. Resulta que tus peores enemigas, las bacterias, tienen una vida social mucho más activa que la de muchos un sábado noche. Un estudio de la Universidad de Oxford ha confirmado que estos microorganismos no van por libre, sino que están constantemente «hablando» entre ellos para coordinar sus planes de acción.

El WhatsApp microbiano: el Quorum Sensing

Los científicos han descubierto que las bacterias utilizan un sistema sofisticado llamado quorum sensing. Básicamente, emiten moléculas químicas al ambiente que funcionan como mensajes cifrados. Cuando la concentración de estos mensajes es alta, la comunidad bacteriana entera entiende que hay quórum y se pone de acuerdo para actuar como un solo bloque. Es como un grupo de WhatsApp multitudinario donde deciden cuándo es el momento perfecto para atacar o para fabricar una capa protectora que las haga más resistentes.

La importancia de ser un microbio sociable

Esta capacidad de comunicación les permite realizar tareas que una bacteria solitaria jamás podría lograr. Al trabajar en equipo, pueden colonizar entornos hostiles y defenderse mejor de las amenazas externas. Los investigadores destacan que este comportamiento sociable es clave para su supervivencia y evolución, demostrando que incluso en el mundo microscópico, la unión hace la fuerza.

Hackeando la red social de los gérmenes

Lo más fascinante de este descubrimiento es que nos da una nueva estrategia de guerra médica. En lugar de intentar aniquilar a cada bacteria individualmente con antibióticos tradicionales, los expertos sugieren que podríamos sabotear su comunicación. Si logramos «cortarles el internet» y que dejen de hablarse, se vuelven vulnerables y desorganizadas. Sin su apoyo social, estas bacterias se vuelven mucho más fáciles de derrotar por nuestro sistema inmunitario, abriendo la puerta a tratamientos mucho más efectivos contra infecciones resistentes.