Las afirmaciones más absurdas e hilarantes escuchadas a compañeros de oficina

Las afirmaciones más absurdas e hilarantes escuchadas a compañeros de oficina
Una recopilación de las anécdotas más disparatadas, locas y genuinamente preocupantes que varios empleados han escuchado de sus colegas. Desde negar que el queso sea lácteo hasta curiosas teorías del espacio-tiempo.
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El lado más cómico y preocupante de la vida en la oficina

Todos soltamos algún comentario desafortunado de vez en cuando, pero hay personas que llevan el arte de decir tonterías a un nivel estratosférico. Si alguna vez has trabajado en un entorno rodeado de gente, es altamente probable que en más de una ocasión te hayas tenido que morder la lengua al escuchar a un compañero afirmar algo completamente surrealista, carente de toda lógica o directamente sacado de una comedia del absurdo.

Una reciente consulta en un famoso foro de internet desató la caja de Pandora al preguntar a los usuarios: «¿Cuál es la cosa más estúpida que le has escuchado decir a un compañero de trabajo?». Como era de esperar, las respuestas no tienen desperdicio alguno y la gente no se guardó nada. Desde terraplanistas confesos hasta genios incomprendidos de las finanzas y la astronomía, aquí te traemos una recopilación bien jugosa de las perlas más extravagantes de la historia laboral reciente.

  1. El genio del reloj y la economía

    En un trabajo con horarios muy estrictos y sensibles al tiempo, el jefe le indicó a un empleado novato que debía estar en su puesto a «y cuarto» (minuto 15 de la hora). Sin embargo, el muchacho apareció campante a y 25. Al pedirle explicaciones, su asombrosa lógica para justificar su puntualidad británica alternativa fue la siguiente:

    «Un dólar tiene 100 centavos y es igual a cuatro cuartos, es decir, un cuarto de dólar son 25 centavos… por eso llegué al minuto 25».

    ¡Toda una clase magistral de matemáticas de Wall Street aplicadas al mundo real!

  2. Magia negra en el microondas

    La compañera de este usuario se quedó completamente ojiplática al descubrir el oscuro y misterioso secreto de traer comida hecha de casa:

    «Una mañana estaba calentando unos muffins de arándanos en el microondas de la oficina y nuestra recepcionista me dijo alucinada: ‘¡No sé cómo lo haces! Te levantas cada mañana, horneas dos muffins para ti y los traes al trabajo’. Le expliqué que horneaba una docena entera el fin de semana, los metía en la nevera y congelaba el resto. Se me quedó mirando aterrada y gritó: ‘¡¿SE PUEDE HACER ESO?!’«. La mujer pensaba que cualquier alimento horneado caducaba al instante y había que comerlo en el acto. Lo peor del asunto es que tuvieron exactamente la misma conversación un mes después.

    Muffins de arándanos deliciosos

  3. Doble identidad corporativa

    Trabajar con alguien que se llame igual que tú es bastante común, sobre todo en empresas grandes. Sin embargo, para una colega de la oficina esto era un fenómeno digno de cuarto milenio. «No lograba entender el concepto de que dos personas distintas tuviéramos el mismo nombre de pila. Estaba genuinamente convencida de que éramos la misma persona».

  4. La gran crisis de la astronomía

    El director de un centro de educación al aire libre, encargado precisamente de un programa de astronomía, regresó de unas merecidas vacaciones y se encontró con un desastre épico. Su jefe se había tragado un monumental bulo de internet y actuó en consecuencia:

    «Estaba convencido de que Marte iba a verse tan grande como la Luna en el mes de agosto. Había reescrito y reimpreso TODO nuestro material y folletos para anunciar este hito… y encima me echó una bronca de campeonato por no haberle avisado yo de tal evento celestial».

    Planeta Marte en el espacio

  5. Finanzas familiares para dummies

    Al quejarse de sus agobiantes deudas estudiantiles y otros pagos, una compañera de actitud un tanto insufrible le dio al empleado la solución definitiva a todos sus problemas económicos: «La gente con préstamos estudiantiles no es muy lista ni buena con el dinero. ¡Simplemente pídele un préstamo gigante a tus padres como hice yo!». Esta misma iluminada afirmaba alegremente que no necesitaba seguro médico en la empresa porque planeaba casarse antes de los 26 y vivir del plan de su marido. Pequeño detalle sin importancia: en aquel momento ni siquiera tenía pareja y sigue sin casarse.

  6. El expediente del queso parmesano

    A veces las discusiones en la máquina del café se vuelven de lo más intensas y surrealistas. Como cuando una empleada se mantuvo firme y beligerante defendiendo a capa y espada que «el queso parmesano, en realidad, no es un producto lácteo». Seguimos esperando el estudio científico que respalde esta atrevida teoría gastronómica.

    Un apetitoso trozo de queso parmesano

  7. La cortesía del microondas precalentado

    Al terminar de calentar su almuerzo, un empleado retiró su plato y tuvo el detalle de dejar la puerta del microondas abierta para el siguiente compañero que acababa de entrar. La reacción de este colega fue de puro y genuino agradecimiento:

    «¡Oh, qué bien! Lo has dejado encendido y lo has calentado para mí, ¡así mi comida tardará mucho menos en hacerse!».

    Lo preocupante es que lo decía con total y absoluta seriedad.

  8. La telenovela es sagrada

    Durante una tensa entrevista de trabajo, el encargado de Recursos Humanos preguntó a la candidata si había tenido alguna dificultad o roce con sus compañeros en su actual puesto. Su respuesta fue oro puro para los anales del mundo laboral: «Sí, hay una señora que tiene una tele pequeñita escondida debajo de su mesa para ver los culebrones de la tarde… ¡y es tan egoísta que no quiere apartarse para que yo también pueda verlos!».

  9. Hacienda somos los que queremos

    Uno de esos compañeros de los que las autoridades fiscales se frotan las manos al conocerlos, soltó esta maravillosa frase sin inmutarse ni despeinarse: «Los impuestos federales son totalmente voluntarios, ¡no tienes por qué pagarlos si no quieres!».

    Formularios de declaración de impuestos

  10. Geografía para viajeros confusos

    El nivel de cultura general y geografía de la oficina también puede llegar a resultar seriamente alarmante. A un trabajador le llegaron a preguntar en la misma semana «cuál era exactamente la diferencia entre México y Nuevo México». En otra ocasión, otro genio de los mapas le cuestionó en voz alta si, para sus vacaciones, «pensaba conducir con su coche desde Estados Unidos hasta Grecia».

  11. Sobreviviendo sin electricidad

    Una brutal tormenta de nieve dejó sin electricidad, sin calefacción y sin agua corriente a un estado entero (donde por ley no se puede obligar a trabajar en esas condiciones). A pesar de ello, una alta ejecutiva mandó un email exigiendo que toda la plantilla acudiera a las oficinas como de costumbre. Al preguntarle cómo se suponía que iban a trabajar sin luz ni red, ella respondió ufana: «Pues que la gente use sus portátiles en vez de los ordenadores de mesa». Cuando le recordaron que el portátil necesita cargarse a la red eléctrica y que el router de internet tampoco funciona con magia, su respuesta fue un desconcertado: «¿Qué quieres decir exactamente?».

  12. La revelación final

    Y para rematar esta colección de despropósitos oficinistas, la frase que puede hacer que te replantees pedir de inmediato un cambio de departamento:

    «Ayer mismo, durante el descanso, descubrí que mi compañero de mesa es un fiel y ferviente creyente de que la Tierra es plana».

    Espectacular vista de la Tierra redonda desde el espacio

Convivir cuarenta horas a la semana con estas mentes privilegiadas requiere mucha, pero que mucha paciencia y, sobre todo, un sentido del humor a prueba de balas. ¿Alguna vez te has encontrado con algún colega que haya soltado una barbaridad de este calibre frente a la máquina de café?