Langosta, rana y unicornio intentan irse de cañas: la entrada a un pub nunca fue tan surrealista

Langosta, rana y unicornio intentan irse de cañas: la entrada a un pub nunca fue tan surrealista
Un hombre de Swansea, Gales, montó el espectáculo de la noche al intentar entrar en un pub con una langosta viva, una rana y un unicornio hinchable. Entre risas, el personal le denegó la entrada por la política de "no mascotas". La surrealista anécdota ya es la comidilla local.
0
0

Imagínate la escena: es sábado por la noche en Swansea, Gales. La música a tope, la gente riendo, el típico jaleo pre-pandémico que todos echamos de menos. De repente, la puerta de The Full Moon, un pub la mar de normal, se abre para dar paso a un cliente un tanto… peculiar. Y no, no hablamos de uno de esos colegas que se toman una copa de más y empiezan a contar chistes malos. Hablamos de Liam, de 29 años, y su séquito.

Porque Liam no venía solo. No señor. Este joven fiestero decidió que su noche de copas sería épica, y para ello, armó el kit de acompañantes más inesperado que uno pueda imaginar. A su lado, ni más ni menos que una langosta viva, una rana saltarina y, para rematar la faena, un imponente unicornio hinchable. Sí, has leído bien. Una langosta. Una rana. Y un unicornio. Parece el inicio de un chiste, pero fue pura y bendita realidad.

Según cuenta el propio Liam, que no oculta haber ido «bastante borracho», la idea fue simplemente un experimento social (o la ocurrencia de una mente en estado de ebullición etílica). «Había pasado por The Full Moon y pensé, ¿me dejarán entrar con esto?», explicó. Su objetivo: ver qué reacción provocaba. Y la provocó, vaya que sí.

Los porteros del pub, curtidos en mil batallas y viendo de todo, se quedaron ojipláticos. Ante semejante espectáculo, su respuesta fue tan educada como firme: «No, compañero, aquí no entran animales». Pero, y esto es lo importante, todo fue entre risas. No hubo broncas, ni malos rollos. Solo la incredulidad inicial, seguida de una buena carcajada por parte de todos los implicados. «Fue todo un poco de risa. No hubo discusión», aseguró Liam, que después de su frustrado intento, volvió a casa para dejar a salvo a sus mascotas (sí, eran sus mascotas de verdad).

Jamie Miles, el gerente de The Full Moon, no pudo hacer más que confirmar la historia: «Fue un incidente genuino, definitivamente algo que nunca habíamos visto antes». Y es que, por mucho que quieran ser flexibles, la política de «no mascotas» es la que es. Y, seamos sinceros, ¿quién querría una langosta haciendo la croqueta en la pista de baile, o una rana saltando entre los vasos?

Así que, aunque la peculiar comitiva de Liam no pudo disfrutar de una buena pinta, su gesta ya forma parte de la leyenda urbana de Swansea. Una noche en la que la diversión, la excentricidad y un toque de alcohol hicieron que un hombre intentara cambiar las reglas de entrada de un pub, dejando una anécdota para el recuerdo. Moraleja: en los pubs, mejor solo con amigos humanos. Y si son algo aburridos, ¡siempre queda el unicornio hinchable en casa para animar la fiesta!