La vid tibetana que se ríe del tiempo y tiene 1300 años sigue dando uvas

La vid tibetana que se ríe del tiempo y tiene 1300 años sigue dando uvas
Guinness ha certificado en Tíbet la vid viva más vieja del mundo. Se encuentra en el pueblo de Jiangpo y tiene 1300 años de edad, ¡superando la media del resto de vides por un milenio! Su tronco mide 1,8 metros de circunferencia y aún produce más de 100 kilos de uva al año.
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Si alguna vez has pensado que eres viejo, espera a conocer a esta señora. En el remoto y frío Tíbet se esconde la verdadera abuela de todas las parras: una vid milenaria que acaba de recibir la certificación oficial de Guinness World Records como “la vid viva más antigua del mundo”. Y no es para menos. Nos vamos hasta la aldea de Jiangpo, dentro del condado de Lhozhag, en la ciudad de Shannan, donde este ejemplar botánico lleva pegado al suelo la friolera de 1300 años. Sí, lo has leído bien, mil trescientos años, lo que la convierte en una superviviente nata que lleva en activo desde la Edad Media. De hecho, los expertos estiman su nacimiento cerca de la dinastía Tang. Los lugareños, muy orgullosos de su vecina, tienen una leyenda asociada a ella: dicen que la vid fue plantada por la famosa Princesa Wencheng, un personaje clave en la historia local. Pero lo más flipante no es solo su edad de jubilación ultra-retrasada. Es su rendimiento. Con 13 siglos a sus espaldas, esta vid sigue produciendo cosechas de más de 100 kilogramos de uvas al año. ¡Más productiva que muchos jóvenes agricultores!

Para poner en perspectiva su monumentalidad, pensemos en su tronco. La mayoría de las vides tienen troncos delgados que se enrollan, pero el de esta monstruosidad tiene una circunferencia de aproximadamente 1,8 metros (unos 6 pies), más ancho que el de muchos árboles jóvenes. Es una auténtica matriarca vegetal que no solo adorna el pueblo, sino que también aporta materia prima de calidad. Los locales utilizan las uvas para fabricar vino y, ojo, también para usos medicinales tradicionales. Mientras otras vides viven unas pocas décadas o un siglo como mucho, la vid de Jiangpo sigue dando guerra, dejando claro que el vino del futuro probablemente vendrá de una planta que vio nacer a la civilización moderna. El Guinness no hace más que confirmar lo que en Tíbet ya sabían: esta vid es un tesoro histórico y botánico que ha decidido ignorar la mortalidad.