
En el siempre apasionante, y a veces surrealista, mundo de la política británica, nos llega una historia que podría competir fácilmente en un concurso de pasivo-agresividad. Protagonistas: Paul Mamdani, un activista laborista un poco descontento, y Ellie Reeves, ni más ni menos que la vicepresidenta del Partido Laborista. Y en el ojo del huracán, cómo no, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, y sus políticas de vivienda.
Resulta que Paul Mamdani, ex-candidato y con ganas de dar caña, no estaba nada contento con la gestión de vivienda de Sadiq Khan en Londres. De hecho, no solo no estaba contento, sino que llegó a calificar las políticas de Khan como una «traición completa a los valores laboristas». ¡Ojo al dato! Esto no es precisamente un piropo. Mamdani, que ya había sido ‘deslistado’ (es decir, retirado de la lista de candidatos para las próximas elecciones a la Asamblea de Londres), decidió que era hora de levantar la voz. Y así lo hizo, en varios medios de comunicación, aireando sus críticas sin tapujos.
Pero la cosa se puso interesante cuando Mamdani intentó contactar con Ellie Reeves, la vicepresidenta del partido y diputada por Lewisham West y Penge, para hablar del asunto. Lo normal, ¿verdad? Un poco de diálogo interno, limar asperezas… Pues no. La respuesta de Reeves llegó por email, y es una joya que debería enmarcarse en los manuales de cómo no responder a un crítico.
El email en cuestión, que Mamdani no tardó en compartir en X (antes Twitter) para el deleite de todos, contenía la siguiente perla de sabiduría política firmada por Reeves: «Habiendo leído tus comentarios en varios medios de comunicación, de hecho, creo que eres inteligente por no haber respondido a mis llamadas». Sí, habéis leído bien. La vicepresidenta del partido le dice a un ex-candidato que le parece «inteligente» no haberle cogido el teléfono, después de que este haya criticado públicamente al alcalde de Londres. ¡Menudo numerito!
La situación es, cuanto menos, peculiar. ¿Es una forma de decir «menos mal que no hablamos, porque ya tenías la boca muy abierta»? ¿O quizá un dardo velado que implica que su postura crítica ya estaba tan fijada que cualquier conversación hubiera sido inútil? Sea como fuere, la frase es una obra de arte de la diplomacia con cuchillo escondido.
Desde el cuartel general de Sadiq Khan, la respuesta fue la esperada: «no comentamos asuntos internos del partido». Eso sí, no dejaron pasar la oportunidad de recalcar que Khan está impulsando el «programa de construcción de viviendas municipales más grande de una generación». Mientras tanto, Mamdani sigue en sus trece, lamentando que Khan haya «permitido a los propietarios hacerse de oro» y no haya «construido suficientes viviendas sociales».
Al final, este episodio nos deja con la duda de si Reeves estaba intentando ser irónica, condescendiente o simplemente estaba quemada. Lo que sí sabemos es que la política, a veces, es más un culebrón que un debate de ideas, y que un email puede decir mucho más de lo que parece a simple vista. ¡Qué cosas!
