Japón es conocido por su tecnología punta y sus soluciones a problemas cotidianos, pero esta vez, la jugada se les ha ido un poco de las manos… o quizás han dado con la estrategia definitiva para los infractores de las normas. Si alguna vez has intentado echarte un pitillo a escondidas en un baño público pensando que nadie se enteraría, el Tokyu Plaza Harajuku «Harukado» de Tokio tiene una sorpresa para ti. Y no es precisamente una bienvenida.
Resulta que este centro comercial, consciente de que hay gente que convierte los retretes en su cenicero privado, ha instalado un sistema de puertas de ‘cristal inteligente’ en sus lavabos. Estas puertas funcionan con una lógica tan simple como brutal: mientras el cubículo está libre u ocupado legalmente (haciendo tus cosas), la puerta permanece opaca, garantizando esa privacidad tan necesaria cuando uno está en plena faena.
Pero ¡ojo! La cosa cambia si decides encender un cigarro. En el momento en que el detector de humo interno registra la presencia de tabaco —ese humo que creías tan discreto—, la puerta no se queda quieta. De forma inmediata e implacable, el cristal se vuelve completamente transparente. Sí, has leído bien. La privacidad desaparece en un fogonazo de vapor de nicotina, dejando al fumador en una posición tan incómoda como expuesta a la vista de cualquier paseante del centro comercial.
Esta drástica y humillante medida ha sido implementada en los lavabos unisex situados en la planta B1 del Tokyu Plaza Harajuku. Es la nueva forma japonesa de decir «Prohibido Fumar» con un toque de castigo público de alta tecnología. El mensaje es claro: si vas a violar la ley de no fumar en interiores, prepárate para que todo el mundo te vea violándola, y en el peor sitio posible. Una genialidad disuasoria que, de paso, te quita las ganas de volver a encender un pitillo en un sitio cerrado.




