
En un rincón de Florida, donde lo peculiar es casi el pan de cada día, ha ocurrido una historia que nos deja con la boca abierta… y quizás con ganas de una porción. Resulta que Timothy Glenn Smith, un señor de 60 años con fama de ‘Florida Man’ bajo el brazo, ha sido el protagonista de un altercado doméstico que roza lo culinario.
Todo comenzó con una tragedia gastronómica de proporciones épicas: ¡la desaparición de la última loncha de pizza! Sí, amigos, ese trozo solitario que Timothy guardaba con el cariño de un tesoro, fue vilmente devorado por su propio hermano. La sangre le subió a la cabeza, o quizás la salsa de tomate, porque ni corto ni perezoso, Timothy cogió la pizza entera y, ¡zas!, se la estampó en la cara a su familiar.
El pobre hermano, probablemente atónito y con restos de mozzarella pegados a la frente, terminó con una ‘laceración pequeña’ y un evidente enrojecimiento en la zona. Las autoridades, que no tienen un detector de dramas pizzeros, acudieron a la llamada y arrestaron a Timothy por agresión doméstica. Y como guinda del pastel, su foto policial se ha convertido en oro puro: ahí le vemos, con restos de la pizza que desató la furia adornándole la cabeza y el hombro. Un auténtico cuadro digno de enmarcar.
Este suceso se suma a la ya larga lista de hazañas de los ‘Florida Man’, esos personajes que nos regalan titulares que parecen sacados de una comedia de enredos. Desde el tipo que robaba comida para gatos con un caimán de mascota (sí, lo han leído bien), hasta el que armó un pollo en un cajero automático porque ‘le robaba el dinero’. La imaginación no tiene límites en el estado del sol, y menos si hay una pizza de por medio. Parece que en Florida, una pizza no es solo comida; es una declaración, una herramienta… ¡o un arma contundente! Después de pagar su fianza, Timothy está ya en libertad, pero la leyenda de la pizza perdida seguro que le perseguirá más que cualquier fantasma.
