La trágica partida de dos amigos al volante del mismo coche

La trágica partida de dos amigos al volante del mismo coche
Un joven de Florida ha sido acusado de homicidio por conducir ebrio en un accidente fatal. Lo increíble del caso es que su amigo, que iba de copiloto y falleció, también estaba 'conduciendo' en ese momento, controlando el volante mientras el conductor principal manejaba los pedales.
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Hay historias que parecen sacadas del guion de una comedia absurda, pero que acaban con un final dramático. Esta es una de ellas, y nos lleva hasta Miramar, en Florida, el estado donde la realidad a menudo supera a la ficción. Los protagonistas son dos amigos, Franklin Chavez y Ferdinand Garcia, ambos de 21 años.

Tras una noche de fiesta, los dos jóvenes decidieron volver a casa en el Honda Civic de Chavez. Hasta aquí, una escena bastante común. El problema es que, según la investigación policial, no se pusieron de acuerdo sobre quién debía conducir. O, más bien, decidieron hacerlo los dos a la vez.

El plan, si es que se le puede llamar así, era de un ingenio peligrosamente estúpido: Chavez, sentado en el asiento del conductor, se encargaría de los pedales, el acelerador y el freno. Mientras tanto, Garcia, desde el asiento del copiloto, tomaría el control del volante con su mano izquierda. Una especie de videojuego cooperativo en la vida real, pero con un coche de verdad y el doble del límite de alcohol en sangre para Chavez, cuyo análisis dio un 0.16.

Como era de esperar, esta ‘genialidad’ no duró mucho. El coche se salió de la carretera en Miramar Parkway y la partida terminó de la peor manera posible. El vehículo chocó violentamente contra una farola, una señal de tráfico y finalmente un árbol. Ferdinand Garcia, el ‘copiloto al volante’, murió en el acto.

Franklin Chavez sobrevivió con heridas leves, pero ahora se enfrenta a un panorama judicial desolador. Los cargos incluyen homicidio vehicular, homicidio por conducir bajo los efectos del alcohol, conducción temeraria y, para rematar, conducir con el carnet suspendido. Una noche de ‘risas’ que se convirtió en una tragedia por culpa de una de las ideas más surrealistas y peligrosas que se han visto en la carretera.