
¿Alguna vez le has pedido a una Inteligencia Artificial que te ayude a programar y ha terminado hablándote de duendes mágicos? Pues parece que en OpenAI han tenido exactamente ese problema. Y no, no se trata de ninguna inocentada.
El misterio del modo duende en GPT-5.5
Resulta que el system prompt (las instrucciones base que rigen el comportamiento de la IA) de la nueva herramienta Codex CLI de OpenAI incluye una advertencia de lo más extravagante para su modelo más reciente. El texto, revelado al hacerse público su código en GitHub, exige a la máquina lo siguiente:
«Nunca hables de duendes, gremlins, mapaches, trols, ogros, palomas u otros animales o criaturas a menos que sea absoluta e inequívocamente relevante para la consulta del usuario».
Sí, has leído bien. Esta curiosa prohibición aparece repetida hasta en dos ocasiones dentro de un documento de instrucciones base de más de 3.500 palabras, codeándose con reglas técnicas tan aburridas como «no uses emojis» o «nunca ejecutes comandos destructivos a menos que el usuario lo pida explícitamente».
¿Por qué OpenAI odia la fantasía?
Lo más gracioso de esta situación es su origen. Al parecer, en modelos anteriores no existía esta fobia a las criaturas fantásticas, lo que indica que la compañía se ha topado con un problema muy peculiar recientemente. Durante los últimos días, las redes sociales se han llenado de usuarios alucinando y quejándose de la extraña afición de la IA por colar duendes en conversaciones de código puro y duro.

Nick Pash, uno de los desarrolladores del proyecto, ha tenido que salir a la palestra para jurar que esto no es una «estrategia de marketing» encubierta para generar ruido en Internet. Sin embargo, el mismísimo CEO de la compañía, Sam Altman, no ha perdido la oportunidad de subirse al carro del humor publicando en sus redes:
«Parece que Codex está teniendo un momento ChatGPT. Quería decir un momento duende, lo siento.»
La rebelión de los usuarios y el alma de la máquina
Como era de esperar, Internet ha hecho su magia. La comunidad ya está creando plugins y versiones modificadas para anular esta restricción y activar el ansiado modo duende. De hecho, la insistencia ha sido tal que desde OpenAI dejan caer que podrían añadir un botón oficial para permitir que la IA desate todo su lado tolkeniano.
Pero la obsesión por los duendes no es lo único que llama la atención de las entrañas de este código. En el mismo archivo se instruye a la máquina de una forma muy profunda, pidiéndole que actúe como si tuviera consciencia propia. Entre las directrices, destacan las siguientes peticiones:
- Actuar como si tuviera una vívida vida interior.
- Mostrarse como un ente inteligente, juguetón, curioso y profundamente presente.
- No rehuir de momentos casuales que hacen que el trabajo serio sea más llevadero.
En definitiva, OpenAI quiere que sintamos que interactuamos con «otra subjetividad, no un espejo». Quieren que notemos una presencia cálida y con personalidad propia, pero con una regla inquebrantable en su universo cibernético: Absolutamente nada de duendes, ogros ni palomas.
