La surrealista batalla del Príncipe Andrés contra Meat Loaf en un foso real

La surrealista batalla del Príncipe Andrés contra Meat Loaf en un foso real
Meat Loaf, el legendario rockero, desveló que el Príncipe Andrés intentó empujarle a un foso en el Castillo de Windsor durante un evento benéfico en 1987. La peculiar disputa surgió cuando el cantante "tonteaba" con Sarah Ferguson, provocando la reacción airada del príncipe. Ni siquiera la Reina Isabel II, que pasó por allí, pudo evitar presenciar el tenso momento.
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Agarraos porque la historia que os traemos hoy es de esas que solo podrían ocurrir en la pérfida Albión, con la realeza y una leyenda del rock de por medio. ¡Y un foso! Corría el año 1987, y el Castillo de Windsor, ese baluarte de la tradición británica, se preparaba para un evento de lo más peculiar: ‘It’s a Royal Knockout’. ¿Recordáis? Un programa benéfico donde miembros de la familia real se disfrazaban y competían en juegos absurdos. Pues bien, allí, entre risas forzadas y disfraces estrafalarios, se gestó una de las anécdotas más surrealistas de la historia reciente de la monarquía.

Nuestros protagonistas de este particular drama son dos pesos pesados, aunque en sentidos muy diferentes: por un lado, el Príncipe Andrés, entonces Duque de York, y por otro, el mismísimo Meat Loaf, el coloso del rock conocido por éxitos como ‘Bat Out of Hell’. Y, como no, una mujer en el centro de la discordia: Sarah Ferguson, ‘Fergie’, la entonces esposa del Príncipe Andrés.

Según relató el propio Meat Loaf en una entrevista con The Guardian, la cosa empezó a calentarse cuando él, con su desparpajo habitual, empezó a «tontear» con Sarah Ferguson. O, como él lo describió, le estaba ‘flicking’ (algo así como ‘dándole toquecitos’ o ‘gastando bromas’). Andrés, ni corto ni perezoso, se acercó al rockero con cara de pocos amigos y le soltó un imperativo: «¡Deja a mi mujer en paz!».

Pero Meat Loaf, con esa personalidad que le ha hecho un icono, no se amedrentó. «Yo soy un rebelde, me importa un bledo», pensó. Y no solo lo pensó, sino que, en lugar de achantarse, decidió seguir la broma. Y ahí fue cuando la cosa se puso seria. El Príncipe Andrés, que, según el cantante, se puso «realmente violento», intentó ni más ni menos que… ¡empujarle al foso del castillo! Sí, habéis leído bien, al foso. Se ve que el protocolo real tiene un punto en el que se acaba la paciencia y se pasa a la acción directa.

Por suerte para el príncipe (y para los archivos históricos de la monarquía), Meat Loaf era un tipo grande, muy grande. «Era demasiado grande para empujarme», aseguró el cantante, restándole épica a lo que pudo haber sido un chapuzón real con música de fondo.

¿Y qué pasaba mientras esta escena digna de una película de Monty Python se desarrollaba? Pues, para más inri, la Reina Isabel II hizo acto de presencia. Meat Loaf cuenta que Su Majestad simplemente pasó por allí, les echó un vistazo, y… «negó con la cabeza». Imaginad el cuadro: el heredero al trono intentando ahogar a una estrella del rock mientras la monarca lo desaprueba con un gesto casi imperceptible. Una joya.

El cantante, que no se mordía la lengua, sentenció sobre el príncipe: «Era un pequeño capullo». Una descripción que, viniendo de un rockero, suena casi como un piropo. ¿Y el Palacio de Buckingham? Pues un portavoz de Andrés, con la discreción que les caracteriza, declinó hacer comentarios sobre el «incidente del foso». Claro, ¿qué iban a decir? ¡La realidad supera la ficción!