
Cuando crees que el panorama político post-Brexit ya no puede ofrecer más giros de guion, llega una propuesta que rompe todos los esquemas. Desde el Reino Unido, surge una idea que parece sacada de una sátira política: ¿y si le pagamos a los talibanes para que nos ayuden con la inmigración?
Así es, no es una broma. Richard Tice, el líder del partido Reform UK, ha puesto sobre la mesa lo que él llama una solución ‘pragmática’ al persistente problema de las pequeñas embarcaciones que cruzan el Canal de la Mancha. Durante la presentación de su ‘contrato de migración’, Tice sugirió sin rodeos que el Reino Unido debería considerar un acuerdo económico con el actual gobierno de Afganistán.
La lógica, según Tice, es aplastante. ‘Los talibanes son el gobierno de Afganistán… Hay que ser pragmáticos’, afirmó. El plan consistiría en pagarles para que acepten de vuelta a los ciudadanos afganos que lleguen a costas británicas de forma irregular. Para justificarlo, Tice incluso lo comparó con el acuerdo que el Reino Unido ya tiene con Albania, que, según él, ha sido un éxito rotundo en la reducción de llegadas desde ese país.
Aquí es donde la cosa se pone verdaderamente interesante. Tice no tuvo reparos en admitir que los talibanes son ‘gente espantosa’, pero insistió en que para ‘detener los barcos, tienes que estar preparado para hacer las cosas de manera diferente’. Esta pragmática propuesta choca frontalmente con la postura oficial del gobierno británico, que no reconoce formalmente a los talibanes y es plenamente consciente de su atroz historial de derechos humanos, especialmente contra mujeres y niñas.
La idea, que forma parte de un paquete de medidas más amplio que incluye congelar la inmigración no esencial y abandonar la Convención Europea de Derechos Humanos, ha generado, como era de esperar, un considerable revuelo. Nos deja con una pregunta en el aire: ¿estamos ante una genialidad estratégica o la propuesta más surrealista de la política británica reciente? El debate está servido.
