
El engaño perfecto con sabor a patriotismo e Inteligencia Artificial
Conoce a Jessica Foster, la nueva sensación de Instagram. A simple vista, es la encarnación del sueño americano: una despampanante soldado del ejército de los Estados Unidos, rubia, patriota y una ferviente admiradora de Donald Trump. Desde que abrió su cuenta a finales de diciembre del año pasado, esta chica ha logrado acumular la friolera de más de un millón de seguidores en la red social de Meta. ¿Su secreto? Posar con el mismísimo presidente y hasta con estrellas internacionales como Lionel Messi o Cristiano Ronaldo en la mismísima Casa Blanca.

Una belleza sospechosamente perfecta
Pero claro, en internet no todo el monte es orégano. Si te pones a rascar un poco y buscar su nombre en la red, la soldado Foster sencillamente no existe fuera de su cuidada galería de fotos. Y la razón es tan sencilla como perturbadora: Jessica es un avatar creado íntegramente por inteligencia artificial, diseñado milimétricamente para captar a un público muy concreto y, cómo no, bastante ingenuo.
El contenido de su cuenta es sorprendentemente recatado para los estándares actuales. Fotos en uniforme, sonrisas inmaculadas y algo de vida social de alto standing. Pero el verdadero truco de magia (o más bien de marketing) está en su biografía. Allí te saluda con un sugerente «sí, tengo uno», acompañado de un nada sutil enlace a su perfil en la plataforma de OnlyFans.
El lucrativo negocio de los píxeles

El creador en la sombra de esta chica virtual ha montado un embudo de ventas de manual. Los incautos que caen rendidos ante su patriotismo y sus ojazos acaban en la famosa web de pago, aflojando los billetes por contenido subido de tono, mensajes personalizados y generosas propinas. Y ojo, porque en su perfil para adultos no se cortan ni un pelo con la ironía:
«Servidora pública de día, alborotadora de noche. Soy nueva en esto, por favor no seas grosero. Por cierto, respondo a cada mensaje, pero ten paciencia ya que no soy un robot, jaja.»
Aunque esta práctica viola claramente los términos de servicio de la plataforma (que exigen que detrás haya un humano verificado y que el contenido IA esté siempre etiquetado), Jessica Foster sigue robando corazones y vaciando carteras. Una prueba irrefutable de que, con los avances tecnológicos actuales, si sabes tocar las teclas adecuadas del algoritmo, no necesitas ni siquiera existir para forrarte en internet.
