La sheriff de Orleans, con la agenda a tope, olvida entregar sus papeles de campaña

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¡Menudo lío se ha montado en Nueva Orleans! La sheriff de la parroquia de Orleans, Marlin Gusman, ha protagonizado un episodio que bien podría ser sacado de una comedia de enredos, o de un telediario, que a veces es lo mismo. Resulta que la buena mujer debía presentar su informe de finanzas de campaña, una cosa que, seamos sinceros, es de primero de político. La fecha límite era el 8 de octubre, pero por alguna razón, los papeles brillaron por su ausencia.

Cuando la prensa, con su olfato de sabueso, preguntó por qué, la respuesta de su abogado, David Marcello, fue tan simple como desarmante: ¡Estaba demasiado ocupada siendo sheriff! Sí, sí, como lo oyes. «Ha estado centrada en sus responsabilidades como sheriff,» dijo Marcello, añadiendo que su atención estaba en «las muchas cosas que implica dirigir la oficina del sheriff.» Uno se imagina a la sheriff Gusman cual pulpo en un garaje, resolviendo crímenes, liberando gatitos de árboles y, en general, salvando el día, pero sin un hueco para rellenar un puñado de formularios.

La gracia (o la desgracia, según se mire) es que no es la primera vez que a la sheriff Gusman se le traspapela una fecha. En el ciclo electoral de 2009-2010, ya se llevó una multa de 2.500 dólares del comité de ética estatal por el mismo despiste. Aunque luego se la rebajaron a 1.000, la anécdota ya venía con precedente. Parece que la relación de Gusman con los plazos es más bien distante, como la de un adolescente con su habitación.

En aquel entonces, la sheriff logró que le devolvieran 1.500 dólares tras argumentar que no había violado la ley «a sabiendas y voluntariamente». Uno se pregunta si, en su ajetreado día a día, uno puede «inadvertidamente» olvidarse de presentar documentos clave.

Este último informe, por cierto, debía cubrir sus actividades desde enero hasta octubre, y no era poca cosa: a finales de 2012, su cuenta de campaña acumulaba la friolera de 190.000 dólares. ¡Para esa cantidad de dinero, uno pensaría que hay un contable, un asistente o, al menos, un calendario en la pared!

La situación no ha pasado desapercibida, claro. Silas Lee, un consultor político de la zona, comentó con cierta ironía que, aunque es complicado «tener los ojos en dos bolas a la vez», también es verdad que «tienes personal para ayudarte.» Y añadió, con un puntito de lógica aplastante: «Sus oponentes también están ocupados en la comunidad y tienen que presentar sus informes.» Ahí es nada.

Así que, mientras la sheriff Gusman sigue con su cruzada diaria de «ser sheriff», la población de Nueva Orleans se queda con la duda de si, a veces, la heroicidad no debería ir de la mano de un buen gestor de agenda. ¡Que levante la mano quien no se haya sentido alguna vez «demasiado ocupado» para el papeleo! La diferencia es que, quizá, no nos estábamos jugando un cargo público y una multa por ello.