La serpiente que se hizo un nudo bollo en la Costa del Sol australiana

La serpiente que se hizo un nudo bollo en la Costa del Sol australiana
Un controlador de serpientes en la Sunshine Coast australiana rescató a una temida serpiente negra de vientre rojo que se había enrollado en un espiral perfecto, quedando totalmente atrapada en un diminuto agujero de desagüe. El reptil, que parecía un donut oscuro, fue liberado sano y salvo tras la complicada operación de rescate.
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Amigos, si creíais que lo habíais visto todo en términos de puestas en escena animales, preparaos. En Australia, el continente que hace de lo peligroso un paisaje cotidiano, siempre hay margen para el surrealismo. Nuestro protagonista de hoy es Stuart McKenzie, de la empresa Sunshine Coast Snake Catchers 24/7, un experto que recientemente se enfrentó a un desafío que, francamente, parece sacado de un concurso de repostería reptiliana.

El escenario: Wurtulla, en la famosa y soleada Sunshine Coast. La víctima: una imponente serpiente negra de vientre rojo, un bicho que impone respeto y es altamente venenoso. El problema no era que estuviera campando a sus anchas, sino que había decidido que un pequeño agujero de drenaje en un camino de hormigón era el lugar perfecto para echarse la siesta. Pero no de cualquier manera.

La serpiente no estaba simplemente metida. Se había enrollado sobre sí misma con una precisión geométrica que rivalizaría con el mejor bollo de canela. Era, esencialmente, una obra de arte escultórica involuntaria. McKenzie describió la escena como increíblemente ajustada, explicando que el reptil se había hecho un nudo tan perfecto que se había convertido en un tapón viviente. La humedad y el tamaño minúsculo del orificio complicaron las maniobras de rescate, ya que sacar a un animal tan largo de un espacio tan reducido requiere una paciencia de santo y mucha maña para no lastimarlo.

Para los no iniciados, la serpiente negra de vientre rojo (o *Red-bellied black snake*) no es un juego; son muy venenosas. Por suerte, McKenzie logró liberarla de su claustrofóbica obra de arte sin que el animal sufriera daño alguno. El experto comentó que, a pesar de haber pasado incontables horas lidiando con reptiles, esta era una de las situaciones más raras que había presenciado. Tras la liberación, la serpiente fue reubicada lejos de zonas residenciales para que pudiera seguir su vida, probablemente buscando un lugar más espacioso donde meditar sobre sus decisiones arquitectónicas y sobre la improbabilidad de haberse convertido en un pretzel venenoso.