La policía quiso sacarle casi 4 millones a Afroman por hacer un rap sobre su redada fallida y el jurado dio la razón al rapero

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La justicia divina a veces tiene ritmo de rap. El jurado de Ohio ha hablado y, por suerte para todos los amantes del surrealismo judicial, el mítico bizcocho de limón está a salvo. En una de las victorias más hilarantes y memorables de la historia reciente sobre la Primera Enmienda de EE. UU., el rapero Afroman ha aplastado por completo una asombrosa demanda de casi 4 millones de dólares interpuesta por los mismos policías que asaltaron su casa.

El origen del conflicto: una redada chapucera

Todo empezó en 2022, cuando siete ayudantes del sheriff del condado de Adams decidieron irrumpir en la casa del artista de 51 años, cuyo nombre real es Joseph Foreman. ¿El resultado del registro? Cero pruebas de actividad criminal, ningún cargo presentado y, según el rapero, unos daños materiales importantes en su propiedad. Además, el cantante denunció que los agentes desconectaron sus cámaras de seguridad a la fuerza y que desaparecieron misteriosamente unos 400 dólares en efectivo tras la incautación.

Lejos de quedarse de brazos cruzados, Afroman decidió cobrarse la venganza y recuperar los costes de los destrozos de la manera más creativa posible: utilizando las propias grabaciones de las cámaras de vigilancia de su casa que lograron sobrevivir para montar una serie de videoclips musicales burlándose despiadadamente de la redada. El mayor éxito fruto de esta surrealista situación fue su temazo Lemon Pound Cake.

Policías ofendidos exigiendo millones

Los siete agentes, visiblemente molestos con la repercusión de los vídeos, demandaron a Afroman exigiendo la escalofriante cifra de 3,9 millones de dólares por daños y perjuicios. Alegaban imposición intencionada de angustia emocional, ridículo público e invasión de la privacidad. Básicamente, se sentían humillados de que todo internet viera su fallida operación policial a ritmo de hip-hop.

Los momentos más surrealistas del juicio

El proceso legal en sí mismo ha sido un espectáculo digno de comedia, dejándonos anécdotas absolutamente extravagantes frente al tribunal:

  • El outfit patriótico: Afroman acudió a las audiencias vestido con un llamativo traje estampado con la bandera de Estados Unidos de pies a cabeza.
  • Lágrimas en el estrado: La ayudante del sheriff Lisa Phillips, que exigía 1,5 millones de dólares de indemnización solo para ella, se echó a llorar desconsoladamente mientras el tribunal visualizaba el videoclip musical de la burla.
  • Interrogatorios de película: Los abogados de la defensa acorralaron a los policías obligándoles a responder bajo juramento si se parecían al Jorobado de Notre Dame o si tenían problemas de infidelidad, haciendo referencia directa a las ingeniosas letras del rapero.

Un triunfo para la libertad de expresión

Tras unas breves deliberaciones después de los alegatos finales, el jurado compuesto por ocho personas dio la razón íntegramente al artista.

«En todas las circunstancias, el jurado falla a favor del acusado. Ningún veredicto del demandante prevaleció»

, sentenció el juez, cerrando el caso con un fracaso absoluto para los agentes.

Tanto la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) como la Fundación para los Derechos Individuales y la Expresión (FIRE) se volcaron en apoyar al cantante, argumentando que la demanda era un intento descarado de censurar a un ciudadano privado por criticar a los funcionarios del gobierno.

Al final, el jurado dejó claro un maravilloso precedente: si las fuerzas del orden entran a lo bruto en tu casa destrozándolo todo y no encuentran absolutamente nada, tienes todo el derecho constitucional del mundo a componerles una canción de rap para reírte de ellos en internet.