
Prepárate para un viaje en el tiempo, a una era en la que el ‘metaverso’ era un concepto de nicho y Mark Zuckerberg aún no había decidido que las reuniones de trabajo con avatares sin piernas eran el futuro. Hablamos de 2013, el apogeo de Second Life, ese universo virtual donde podías ser cualquier cosa, desde un elfo hasta un trozo de pan parlante. Y en medio de este paraíso digital, ¿quién decidió abrir una oficina? Nada menos que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, más conocido como ICE.
Sí, has leído bien. Mientras unos se dedicaban a construir mansiones pixeladas o a bailar en discotecas virtuales, la agencia federal encargada de la seguridad fronteriza montó su propio chiringuito en un lugar llamado ‘Homeland Security Island’. La cosa iba completamente en serio. El Departamento de Seguridad Nacional tenía un ‘Programa de Mundo Virtual’, y su objetivo era llegar a donde las ferias de empleo tradicionales no llegaban.
El plan era tan sencillo como surrealista: tu avatar entraba en una réplica virtual de la sede de Seguridad Nacional, se acercaba a un mostrador y ¡zas!, podía charlar con un reclutador de verdad para convertirse en un agente del ICE. Lo más llamativo era el público al que se dirigían. La iniciativa buscaba explícitamente captar a un ‘público diverso’, que incluía a adolescentes, personas mayores y gente con discapacidad. Imagina la escena: un agente del ICE intentando convencer a un chaval de 17 años con aspecto de dragón y a una señora de 70 con alas de mariposa de que su futuro profesional estaba en la seguridad fronteriza.
Aunque pueda sonar a chiste, la presencia del gobierno estadounidense en Second Life no era nueva. Agencias como la NASA o la NOAA ya tenían sus parcelas virtuales. Pero la idea de reclutar para una agencia de policía en un entorno tan peculiar se lleva la palma. Una estrategia de recursos humanos que, sin duda, fue de todo menos convencional.
