
Imagina que un amigo te dice que te lleva a la playa y, de repente, aparca el coche en mitad de un prado verde asturiano. Antes de que pienses que te está gastando la broma del siglo, espera un poco. Puede que estés a punto de descubrir uno de los secretos mejor guardados y más surrealistas de la geografía española: la playa de Gulpiyuri.
Este rincón mágico, situado entre las localidades de Ribadesella y Llanes, es una playa con todas las de la ley: tiene arena fina y dorada y agua salada del Cantábrico. ¿El truco? No tiene salida directa al mar. Gulpiyuri es, en realidad, una diminuta joya de apenas 40 metros de longitud que se encuentra a unos 100 metros tierra adentro, separada del océano por imponentes acantilados.
¿Y cómo llega el agua hasta allí? Pues aquí viene el truco de magia de la naturaleza. Gulpiyuri es lo que se conoce como una dolina, una especie de socavón inundado que se formó por la erosión de la roca caliza, muy típica del paisaje kárstico de la zona. Una serie de cuevas y túneles subterráneos la conectan directamente con el mar Cantábrico. Por eso, aunque no veas el océano, lo sientes. La playa tiene mareas: el agua sube y baja al mismo ritmo que el mar, creando incluso pequeñas olas cuando el oleaje exterior es más fuerte. De hecho, su evocador nombre significa ‘círculo de agua’, una descripción perfecta para este fenómeno.
Este capricho geológico es tan especial que fue declarado Monumento Natural y forma parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de España. El agua, eso sí, está tan fría como te puedas imaginar, ¡directa del Cantábrico y sin filtros! Pero la experiencia de bañarse en una playa rodeada de prados y vacas en lugar de chiringuitos es algo que no se olvida fácilmente.
Su singularidad la ha convertido, como es lógico, en un imán para turistas. Si planeas una visita en verano, prepárate para compartir este pequeño paraíso con bastante gente. Aun así, merece la pena acercarse para presenciar en directo cómo el mar decidió un día jugar al escondite en mitad del campo asturiano.
