A ver, seamos sinceros, el equipo de marketing de StubHub debió pensar que era una idea brillante. Querían vender entradas como churros y, ¡zas!, se les ocurrió un eslogan que mezclaba una banda de metal de lo más cañera con referencias teológicas. El resultado: un lío corporativo digno de enmarcar.
La cosa es que la plataforma de venta de entradas envió un correo electrónico masivo a sus clientes. El mensaje en cuestión hacía referencia a la famosa banda de heavy metal ‘Lamb of God’ (Cordero de Dios, para los que no dominen el inglés bíblico o el metal extremo). El problema no era la banda en sí, sino el juego de palabras que eligieron para acompañar la promoción, que sonaba sospechosamente parecido a algo que se podría considerar, digamos, un desliz religioso.
El correo pretendía ser gracioso o, al menos, memorable. Sin embargo, en el universo de la venta de tickets, mezclar el nombre de un grupo de metal que evoca lo divino (o lo demoníaco, según se mire) con una promoción agresiva hizo saltar las alarmas de sensibilidad de muchos usuarios. Y claro, las redes sociales, que no perdonan una, se llenaron de quejas que iban desde la ofensa leve hasta la acusación de blasfemia en toda regla.
El revuelo fue tal que a StubHub no le quedó otra que enfundarse el traje de penitente y emitir una disculpa formal. Reconocieron que el uso de la frase, destinada a captar la atención de los fans de la música, había ofendido a algunos clientes y que, por supuesto, no era su intención faltar al respeto. En esencia, admitieron que se les había ido la pinza con el humor negro y que, la próxima vez, pensarían dos veces antes de intentar ser tan ‘edgy’. Una lección vital para cualquier CM: ojo con las referencias religiosas, que nunca sabes dónde está el límite del ‘pecado’ corporativo.




