La pieza de ajedrez vikinga que costó 5 libras y acabó valiendo un pastizal

La pieza de ajedrez vikinga que costó 5 libras y acabó valiendo un pastizal
Una familia escocesa compró una figura de marfil por 5 libras en 1964 y la guardó en un cajón. Décadas después, descubrieron que era una pieza perdida del famoso ajedrez de Lewis, de 900 años. Se vendió por 735.000 libras y ahora vuelve a Noruega en préstamo.
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Hay compras que te alegran el día y luego está la del abuelo de una familia escocesa que, en 1964, se hizo con una pieza de ajedrez por la friolera de 5 libras. Un capricho, vaya. El anticuario de Edimburgo que se la vendió probablemente tampoco tenía ni idea de lo que tenía entre manos. La familia, encantada con su ‘guerrero de marfil de morsa antiguo’, la guardó en un cajón y ahí se quedó, tranquilamente, durante casi seis décadas.

La pieza pasaba de generación en generación como una curiosidad familiar, sin que nadie sospechara que aquel pequeño guerrero era, en realidad, una auténtica superestrella del mundo de los artefactos medievales. Un día, decidieron que quizá era hora de saber qué era exactamente aquello que llevaba años cogiendo polvo en el fondo de un mueble y la llevaron a la casa de subastas Sotheby’s en Londres. La sorpresa, como os podéis imaginar, fue mayúscula.

Resulta que no era una figurita cualquiera. Era una de las piezas perdidas del legendario Ajedrez de Lewis, un conjunto de piezas vikingas talladas en marfil de morsa y hueso de ballena que datan de finales del siglo XII o principios del XIII. ¡Casi nada! Concretamente, se trataba de un ‘guardián’ o ‘caudillo’, el equivalente a la torre en el ajedrez moderno.

Este descubrimiento la convirtió en la primera pieza reencontrada del set en casi 200 años. La mayor parte del conjunto, compuesto por 93 piezas, se exhibe entre el Museo Británico y el Museo Nacional de Escocia. Tras la tasación y el revuelo mediático, la pieza salió a subasta en 2019 y se vendió por la nada despreciable cifra de 735.000 libras. Un negocio redondo partiendo de una inversión de 5 libras.

Ahora, esta pequeña joya vikinga emprende un nuevo viaje. Tras su venta, ha sido cedida en un préstamo a largo plazo al Museo Universitario de Bergen, en Noruega. Un regreso a casa en toda regla, ya que los expertos creen que el Ajedrez de Lewis fue fabricado precisamente en Trondheim, Noruega. Así que, después de 900 años de historia y un desvío de 60 años por un cajón escocés, el guardián vikingo por fin vuelve a sus orígenes.