Agárrense los machos, porque lo que os traemos hoy directamente desde los juzgados de Nueva Zelanda parece sacado de una película de ciencia ficción, pero no, es pura realidad. ¿Listos para conocer a Barry Ramsay, el hombre que asegura haber sido una mosca… y haber tenido un hijo en ese estado?
Pues sí, amigos, Barry, un señor de Coromandel, se plantó ante el Tribunal de Familia de Nueva Zelanda para reclamar la custodia compartida de sus dos churumbeles. Y la cosa no fue precisamente un paseo por el parque. Para defender su caso, soltó una perlita que dejó a la sala con la boca abierta: ¡que uno de sus hijos con su exmujer fue concebido mientras él era un insecto volador! Sí, una mosca. Y para rizar el rizo, añadió que también se sentía mosca durante la propia audiencia. Por si fuera poco, su exmujer era una bruja que le había echado una maldición, había envenenado a un juez y a otra persona, y que el anterior juez del caso había sido asesinado por las mismísimas «Logias Masónicas de Inglaterra» tras ser declarado un fraude. ¡Ojo, que la cosa tiene telarañas… o alas!
Imaginad la cara del Juez John MacLean mientras escuchaba semejantes declaraciones. El pobre hombre debió pensar que estaba en un episodio de ‘Expediente X’. Obviamente, el juez calificó las alegaciones de Ramsay como «bizarras» y «desordenadas». Y no es para menos, ¿verdad? La sentencia fue clara: no se le concedía la custodia compartida, ya que sus «creencias extrañas y delirantes» no estaban precisamente en el mejor interés de los niños. Su ex, que no se podía creer lo que oía, negó rotundamente la versión del «padre mosca».
Lo más surrealista es que Barry se representaba a sí mismo, convencido de la veracidad de cada una de sus afirmaciones. No solo eso, acusó al juez y a su ex de «hablar con la mente» y calificó al Tribunal de Familia de «organización criminal corrupta». ¡Con un par! Y es que este hombre tiene historial. No es la primera vez que la lía parda en los tribunales: cuenta con condenas previas por declaraciones falsas y por intentar obtener una orden de arresto contra un policía y otros implicados en procesos judiciales. De hecho, en 2008, ¡pasó ocho meses en la cárcel por desacato al tribunal!
Pero Barry no se rinde. Ha declarado que apelará al Tribunal Superior y, si hace falta, al Tribunal Supremo. Así que la saga del «padre mosca» promete más capítulos. Mientras tanto, nosotros nos quedamos con la imagen de un juzgado de Nueva Zelanda que ha presenciado, probablemente, uno de los argumentos más… «mosqueantes» de la historia judicial. ¡A ver qué nos depara la próxima vista!




