
Empiezas la semana pensando que ya lo has visto todo, y de repente, te encuentras con que la fiebre de las teorías de la conspiración ha obligado a un ayuntamiento de EE. UU. a soltar la pasta. Esto ha pasado en Spur, Wyoming, donde el consistorio se ha visto acorralado por un puñado de vecinos que estaban convencidos de que la famosa conspiración de los ‘chemtrails’ estaba en pleno apogeo.
Para los que andéis perdidos, los chemtrails son, supuestamente, estelas químicas secretas soltadas por aviones con la intención de envenenar o controlar mentalmente a la población. Un concepto que la ciencia y la meteorología insisten en llamar ‘estelas de condensación’ (o sea, nubes de vapor de agua). El caso es que este grupo de ciudadanos, con la mosca detrás de la oreja, afirmaba categóricamente que estos aviones estaban rociando el aire con elementos pesados como bario y aluminio, y que estos venenos estaban cayendo directamente al suministro de agua municipal.
La presión fue tal que el ayuntamiento de Spur, sin querer entrar en debates metafísicos sobre geopolítica aérea y control mental, se vio forzado a actuar para apaciguar los ánimos. Decidieron que lo mejor era mandar a analizar el agua del municipio, porque el coste político de no hacerlo era mucho mayor que el coste de un par de pruebas de laboratorio. ¿Quién paga la broma? Evidentemente, el contribuyente.
Se contrataron laboratorios de terceros, se hicieron pruebas rigurosísimas buscando los famosos tóxicos (bario, aluminio y otros contaminantes potenciales) y, ¡sorpresa mayúscula! Los resultados llegaron y el agua estaba más limpia que la conciencia de un opositor en campaña. En resumen: ni rastro de bario ni aluminio en niveles peligrosos que sugirieran que la CIA, la KGB o quien sea que vuele por encima de Wyoming está intentando controlarnos desde el aire. La única certeza que dejó esta odisea de conspiraciones fueron el gasto de los análisis y la sensación de que, a veces, la necesidad de responder a bulos de Internet puede costar un pico a la administración pública.
