La odisea escocesa: quiso remar a América y acabó en el hospital

La odisea escocesa: quiso remar a América y acabó en el hospital
Un hombre fue rescatado en Escocia tras intentar remar en solitario hasta Estados Unidos. Lo encontraron desorientado y “bastante indispuesto” a 11 km de la remota isla de St Kilda. Aunque su ambicioso plan terminó pronto, fue llevado al hospital y ya está dado de alta.
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Agárrense, que vienen curvas. O mejor dicho, remos. La Guardia Costera de Reino Unido tuvo que desplegar un operativo de rescate este viernes por la noche en las costas de Escocia para salvar a un hombre con una misión bastante peculiar: quería cruzar el Atlántico a remo para llegar a ¡Estados Unidos! Sí, sí, como lo oyen.

Nuestro aventurero, cuyo nombre no ha trascendido (quizás por discreción, quizás por vergüenza, o quizás por la resaca de la aventura), fue encontrado en su pequeña embarcación a unos 11 kilómetros de la escarpada St Kilda. Para los menos versados en geografía insular escocesa, St Kilda es un archipiélago remoto y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, famoso por ser el hogar de la colonia de frailecillos más grande de Gran Bretaña y por haber estado deshabitado desde 1930. Un lugar idílico para una expedición… o para que te encuentren “desorientado” y “bastante indispuesto”, como fue el caso de nuestro héroe.

El hombre había zarpado desde las Hébridas Exteriores con la firme convicción de alcanzar la costa americana, una hazaña que, por supuesto, no es imposible (varios lo han logrado), pero que requiere una planificación y unas condiciones que, aparentemente, no acompañaron a este valiente remero desde el principio.

El rescate fue de los que hacen película. En él participaron un helicóptero de la Guardia Costera, las incansables tripulaciones voluntarias de botes salvavidas de Leverburgh y Stornoway, e incluso un buque de la Royal Navy, el HMS Spey. Toda una flota para un solo hombre y su bote, demostrando que la seguridad marítima se toma muy en serio, por muy excéntricos que sean los propósitos de los marineros.

Una vez a salvo, el hombre fue trasladado al hospital de Stornoway para una revisión, pero, por fortuna, ya ha sido dado de alta. Imaginamos que, tras este pequeño “desvío” en su ruta atlántica, estará reconsiderando sus próximos planes de viaje. Quizás la próxima vez opte por un vuelo, que es menos épico, pero bastante más seco y rápido. ¡Chapó por la ambición, pero un poco de GPS no vendría mal!