La noche épica de dos fans que asaltaron un estadio para medirse con los Bengals

La noche épica de dos fans que asaltaron un estadio para medirse con los Bengals
En Cincinnati, dos jóvenes no tuvieron mejor idea que colarse de madrugada en el Paycor Stadium para jugar al fútbol americano. Uno, equipado con los colores de los Bengals, confesó que quería comprobar si era "más rápido que un Bengal". Spoiler: la policía fue más rápida que ellos.
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Hay preguntas que todo aficionado al deporte se ha hecho alguna vez en la intimidad de sus pensamientos: ¿Sería capaz de marcar ese penalti? ¿Podría devolver ese saque? ¿Soy más rápido que un jugador profesional? Pues bien, Trevion Campbell, de 21 años, y Jarrod Davis, de 22, decidieron que ya estaba bien de hipótesis y pasaron a la acción de la forma más directa posible.

La madrugada del pasado sábado, sobre la una y media, las cámaras de seguridad del Paycor Stadium, el imponente hogar de los Cincinnati Bengals de la NFL, captaron una escena inusual. No eran los fantasmas de leyendas del equipo, sino dos figuras muy reales en el centro del campo. Un guardia de seguridad, probablemente frotándose los ojos para asegurarse de que no era un sueño, acudió a investigar.

Al llegar, se encontró a Campbell y Davis en plena faena, viviendo su particular sueño de la NFL. Como era de esperar, al ver al guardia, los dos aspirantes a jugadores echaron a correr, iniciando una persecución improvisada. La escapada, sin embargo, duró poco. La policía fue alertada y no tardó en detener a los dos intrusos.

Lo mejor de la historia, más allá de la osadía de colarse en un estadio profesional, son los detalles. Jarrod Davis, en un alarde de compromiso con la causa, iba ataviado con merchandising oficial de los Bengals. Pero la guinda del pastel la puso Trevion Campbell al ser interrogado por la policía. Su justificación para el allanamiento nocturno fue, sencillamente, que «corrió por el campo para ver si era ‘más rápido que un Bengal'».

Ambos fueron arrestados y acusados de allanamiento criminal. Aunque no sabemos si Campbell resolvió su duda existencial sobre su velocidad, lo que sí está claro es que su aventura nocturna les ha costado algo más que el precio de una entrada.