La multa por la selfie perfecta con una foca escocesa

La multa por la selfie perfecta con una foca escocesa
Una mujer escocesa fue multada con 30 libras (reducidas) por tomarse un selfie con una foca en la Reserva Natural de St Cyrus. Aunque Karen Laine argumenta que el animal estaba posando y parecía feliz, la policía aplicó la Ley Marina por molestar a la fauna salvaje.
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Amigos, tenemos que hablar del dilema moderno: ¿cuánto vale el selfie perfecto? Para Karen Laine, una mujer escocesa con un ojo (y un móvil) para la foto memorable, la respuesta es clara: 30 libras esterlinas. Y no, no fue el coste de un filtro de Instagram ultra-exclusivo, sino el importe de una multa oficial impuesta por la estricta Policía de Escocia.

La escena se desarrolla en el idílico paraje de la Reserva Nacional de St Cyrus, un lugar precioso que, irónicamente, se ha convertido en el escenario de esta épica batalla legal contra un mamífero marino. Karen estaba disfrutando del paisaje cuando, de repente, apareció una foca curiosa. La foca, lejos de huir despavorida, se mostró bastante sociable. De hecho, según el testimonio de Karen, el animal estaba tan campante que parecía estar posando activamente para la foto.

Lo que siguió fue la instantánea de una vida: una mujer y una foca, prácticamente hombro con aleta, capturando el momento. ¡La foto es objetivamente adorable! Sin embargo, lo que Karen no calculó fue la seriedad con la que Escocia se toma la Ley Marina (Escocia) de 2010. Dicha legislación prohíbe molestar a la fauna marina. Y sí, acercarse lo suficiente como para que parezca que la foca es tu mejor amigo del parvulario, cuenta como molestia.

Inicialmente, la multa impuesta por la policía era de 40 libras, un ‘multazo’ considerable por una foto. No obstante, por pagar pronto y sin montar demasiado drama, la sanción se le rebajó a 30 libras. La Policía de Escocia confirmó que emitieron una notificación de pena fija por alteración de la paz de la fauna salvaje. Aunque Karen insiste en que ella no estaba haciendo nada malo y que la foca parecía disfrutar de su momento de fama, las autoridades han sido inflexibles: la ley es la ley, y el espacio personal de las focas es sagrado. Que esta anécdota sirva de advertencia: la próxima vez que un animal salvaje se ofrezca para una foto, mejor tírale un ‘like’ desde la distancia de seguridad reglamentaria.