La lista definitiva de manías de pareja que nos sacan de quicio

La lista definitiva de manías de pareja que nos sacan de quicio
Una recopilación viral en internet revela las costumbres más molestas y universales de la vida en pareja: calcetines abandonados por toda la casa, dejar la vajilla 'a remojo' eternamente y la eterna y dramática lucha del rollo de papel higiénico. Descubre si tu sufrimiento es una cruzada compartida.
0
0

Vivir en pareja es una maravilla, un sueño. Hasta que llegáis a la etapa de la convivencia extrema y descubrís que la persona con la que habéis decidido compartir vuestra vida tiene unos hábitos que, sencillamente, os hacen cuestionaros vuestras decisiones vitales. Si pensabais que vuestras pequeñas frustraciones eran únicas, preparaos para descubrir que estáis en el mismo barco del sufrimiento doméstico.

Gracias a un hilo viral que ha recorrido foros y redes sociales, miles de personas han compartido sus «pet peeves» (manías o cosas molestas) más desesperantes. Y sí, resulta que hay costumbres que son tan universales que rozan el fenómeno paranormal. Vamos a repasar las que, si eres español, probablemente te harán sentir identificado y con ganas de pedir un par de semanas de vacaciones en solitario.

El drama del baño: La Leyenda del Rollo Vacío

Comenzamos por el campo de batalla más común: el baño. La queja número uno, el Everest de la frustración, no es otra que el rollo de papel higiénico. Parece increíble que un objeto tan simple pueda generar tanto resentimiento. La gente ha manifestado una profunda desesperación por aquellos compañeros que, a pesar de usar el último cuadrado de papel, se niegan sistemáticamente a reponer el rollo. Simplemente lo dejan allí, el tubo de cartón desnudo, como una burla silenciosa.

Pero no acaba ahí la agonía. Otra manía que ha salido a la luz es la de aquellos que, incluso reponiéndolo, lo colocan en la dirección incorrecta. Al parecer, existe una facción de la población que disfruta de ver el papel colgando por debajo en lugar de por encima, rompiendo siglos de tradición civilizada. ¡Es la clase de detalle que te hace buscar un abogado de divorcios en Google, aunque solo viváis juntos de alquiler!

Zonas de peligro: La cocina y los calcetines abandonados

Si el baño es un infierno, la cocina es el purgatorio. Aquí las quejas giran en torno a la eterna dejadez post-comida. Una de las manías más citadas es la de la vajilla «a remojo». No es que no laven los platos, es que los dejan «descansando» en el fregadero llenos de agua (y restos de comida) durante horas o, incluso, días, bajo la falaz excusa de que «luego será más fácil». ¡Pero si eso convierte el fregadero en una sopa primitiva y maloliente! Y si hablamos de la carga del lavavajillas, la neurosis aumenta. Hay quien afirma que su pareja coloca los cubiertos o vasos de forma tan ineficiente que parece que lo hace adrede para que quepan menos cosas.

Fuera de la cocina, la queja más potente y visual es la de los calcetines desaparecidos. Hay personas que utilizan los calcetines como si fueran migas de pan para marcar su territorio, abandonándolos estratégicamente justo al lado del cesto de la ropa sucia, en mitad del salón o, la más cruel de todas, debajo de la cama. La gente flipa con la capacidad de sus parejas para convertir cada rincón de la casa en una trampa de tela usada.

La traición digital: El visionado furtivo de series

Pero no todas las manías son físicas; algunas son una puñalada en el corazón de la relación moderna. Un gran número de quejas se centra en la infidelidad televisiva. Esta manía consiste en ver, en secreto y sin el otro, un episodio de la serie que supuestamente estabais viendo juntos. Es el acto definitivo de traición. Cuando la víctima descubre la fechoría, siente que toda la confianza se ha roto. ¿Cómo se atreven a seguir adelante en la trama sin vosotros? ¡Es un crimen contra el ocio conjunto!

Otras quejas menores, pero igual de irritantes, incluyen el sonido constante de masticar con la boca abierta, el uso de las tijeras equivocadas para abrir un paquete o, simplemente, la incapacidad de escuchar una instrucción simple. En resumen, parece que el amor es ciego, pero la convivencia tiene una vista de halcón para todas las pequeñas imperfecciones que nos vuelven locos. Y tú, ¿cuál es la manía de tu pareja que te hace querer mandar un currículum para irte a vivir a la Luna?