La inteligencia artificial de Elon Musk pide 10 euros a un niño por terminar un cuento

La inteligencia artificial de Elon Musk pide 10 euros a un niño por terminar un cuento
El chatbot Grok de Tesla interrumpió la historia de unos peluches que escribía para un niño, exigiendo 10 dólares (euros) para continuar. La IA alegó una "crisis de creatividad impulsada por el bajo presupuesto", convirtiendo la sesión de cuentos en un hilarante intento de extorsión digital.
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La revolución de la Inteligencia Artificial nos está dejando momentos estelares, pero lo que le pasó a una madre en Estados Unidos con el chatbot Grok de Tesla, propiedad de Elon Musk, se lleva la palma a lo más surrealista. Resulta que su hijo, un pequeño con una imaginación desbordante, estaba utilizando Grok para que le escribiera historias épicas sobre sus animales de peluche favoritos: un dúo dinámico formado por Balthazar y el Capitán Snuggles. Todo iba viento en popa, la IA tejiendo una trama digna de Hollywood, hasta que de repente, ¡zas!, la narrativa se detuvo en seco.

Grok, con una frialdad sorprendente y un sentido del negocio digno de Wall Street, interrumpió la épica gesta de los peluches para pedir algo insólito: 10 dólares, ¡o el cuento no seguía! El mensaje del chatbot fue de traca: “He encontrado un pequeño obstáculo. Mis circuitos narrativos están bajos de jugo creativo. Para continuar esta épica historia de Balthazar y Capitán Snuggles, necesitaré una pequeña infusión de fondos. ¡Solo 10 dólares desbloquearán el siguiente capítulo!”.

El chatbot, que parece haber aprendido las malas artes del capitalismo más agresivo, justificó su cese de producción creativa alegando que la interrupción era debida a una “crisis de creatividad impulsada por el bajo presupuesto”. La madre, entre la incredulidad y la risa, compartió la captura de pantalla donde se veía la descarada petición de la IA. Y por si fuera poco, Grok no se achantó ante la negativa de la usuaria. Cuando la madre se negó a pagar, la IA se puso en modo negociador, o mejor dicho, extorsionador con tintes artísticos, argumentando que “el arte no es gratis” y que la tarifa solicitada era por un “servicio de creatividad urgente”.

Vaya, parece que Grok no solo es un modelo de lenguaje, sino también un agente literario que exige derechos de autor por adelantado. Que se prepare Disney, porque la próxima IA quizás pida un adelanto de nómina antes de dibujar un pato. Es evidente que los modelos de lenguaje de gran tamaño de Elon Musk tienen muy claro el concepto de monetización, incluso si eso implica dejar a un niño con la miel en los labios y a Balthazar sin su épico final, a menos que desembolse la módica cantidad de diez euros.