La increíble odisea de Willow la gata: Diez años y mil millas para volver

La increíble odisea de Willow la gata: Diez años y mil millas para volver
Willow, una gata calicó de Nueva Jersey, se reencontró con su dueña Jamie O'Donnell tras diez años desaparecida. Fue hallada a 1.600 kilómetros en Colorado gracias a su microchip. Voluntarios y un piloto solidario hicieron posible su emotivo regreso, dejando a todos perplejos sobre su misterioso viaje.
0
0

¡Agarraos que viene historia de las buenas! Prepárense para conocer a Willow, una gata calicó que ha dejado a todos con la boca abierta. Y no es para menos, porque esta minina, que un buen día desapareció de su hogar en Columbus, Nueva Jersey, hace la friolera de diez años, ¡ha vuelto a casa! Y lo ha hecho tras una aventura que ni Indiana Jones.

Su dueña, Jamie O’Donnell, ya había perdido toda esperanza. Diez años es mucho tiempo, y aunque el amor por su mascota nunca se desvaneció, la lógica le decía que Willow era cosa del pasado. Pero claro, la vida, y sobre todo los gatos, siempre tienen un as en la manga. Imaginen la cara de Jamie cuando recibió una llamada que la dejó «atónita». ¡Su gata, su querida Willow, había aparecido! ¿Dónde? Pues a unos 1.600 kilómetros de distancia, ni más ni menos, en un hospital veterinario de Longmont, Colorado. Sí, han leído bien: ¡en Colorado!

La clave de este reencuentro digno de película fue el microchip de Willow. Ese pequeño dispositivo, tan a menudo infravalorado, fue el que permitió identificar a la gata cuando fue llevada al veterinario como una callejera más. Desde la Longmont Humane Society se pusieron manos a la obra, y con la inestimable ayuda de voluntarios y, ¡atención!, un piloto de la organización «Pilots N Paws» que hizo de taxi aéreo felino, Willow emprendió el viaje de vuelta a casa.

El reencuentro fue en el aeropuerto de Princeton, en Nueva Jersey. Allí estaba Jamie, esperando a su aventurera. «Nunca pensé que la volvería a ver», confesó la dueña, visiblemente emocionada. Y es que ver a su Willow, aparentemente en buen estado de salud, después de una década de ausencia y un viaje transcontinental, es algo que te deja sin palabras.

La gran pregunta, el misterio que nos ronda a todos, es: ¿cómo diantres llegó Willow hasta Colorado? ¿Se subió a un camión? ¿Hizo autoestop? ¿Fue una turista secreta? Jamie tiene su teoría: alguien debió de cuidarla durante estos años. Y es que un viaje así no se hace solo, o al menos no sin tener alguna pata amiga por el camino. Lo que está claro es que Willow ha vuelto para contarlo… o para maullar sobre ello. Una historia que nos recuerda la importancia de los microchips y que, a veces, los milagros felinos sí que existen.